Corriente Independiente de La Laguna

Febrero 7


Comida para el pensamiento.

La abstinencia es libertad

Al principio, cuando apenas empezamos a practicar la abstinencia, ésta puede parecernos una restricción, una limitación o una negación. No nos gusta la palabra, no nos gusta dejar nuestra comida favorita, no nos gusta medir, pesar y escribir menús. A veces decidimos abstenernos a regañadientes, considerando la abstinencia como un castigo por nuestras pasadas indulgencias y como una amarga medicina para nuestra enfermedad.

Recordemos que a lo que estamos renunciando es a la grasa, al letargo y al antojo incontrolado de más y más comida. No abstenerse es seguir siendo esclavos de la compulsión de comer en exceso. Antes de entrar a TA, no éramos libres. Éramos prisioneros de nuestra compulsión.

La abstinencia no es negación. Es la positiva libertad de la obsesión por la comida y de los efectos debilitadores del comer en exceso. Por medio de la abstinencia nos liberamos para vivir vidas activas, interesantes, satisfactorias. Somos capaces de trabajar y de amar, y de servir y disfrutar de forma nunca antes conocida.

Cuando elegimos la abstinencia, elegimos libertad.

Gracias, Señor, por la libertad.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Un restaurante lleno de hombres y mujeres que van vestidos con trajes de noche parece un lugar muy alegre. Sin embargo, hay que ver a la mañana siguiente los sanitarios de ese club. ¡Qué suciedad! La gente ha estado ensuciando por todos lados, y ¡cómo huele! Ha desaparecido el encanto de la noche anterior y sólo ha quedado el hedor de la mañana siguiente.

En TA. aprendemos a tener una visión en perspectiva de la comida en vez de la visión inmediata. Aprendemos a pensar menos en el placer del instante y más en las consecuencias.

-¿Ha llegado a ser para mi menos importante la noche anterior y más importante la mañana siguiente?.

Meditación del Día.

Solamente unos cuantos pasos más y el poder de Dios será entonces visto y conocido en mi vida. Ahora estoy caminando en la oscuridad, rodeado por las limitaciones del tiempo y el espacio. Pero incluso en esta oscuridad  puedo tener fe que sea una luz que guía mis pasos temerosos. Creo que el poder de Dios irrumpirá a través de la oscuridad y que mis oraciones serán solamente un grito del alma, un grito de esperanza que atravesará esta oscuridad para llegar al divino oído de Dios.

Oración del Día.

Ruego porque el divino poder de Dios ayude a  mi humana debilidad. Ruego porque mi plegaria pueda llegar, a través de la oscuridad, al oído de Dios.

Reflexión diaria A.A.

Un sendero hacia la fe

La verdadera humildad y una mente receptiva nos puede conducir a la fe. Cada una de las reuniones de A.A. es una seguridad adicional de que Dios nos devolverá el sano juicio si logramos relacionarnos adecuadamente con El.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 35

Como resultado de mi última borrachera acabé en el hospital totalmente destrozado. Fue entonces cuando pude ver mi pasado flotar ante mis ojos. Me di cuenta de que, a causa de la bebida, había vivido toda pesadilla que me pudiera haber imaginado. Mi propia obstinación y obsesión de beber me habían llevado a un abismo negro de alucinaciones, lagunas mentales y desesperación. Finalmente derrotado, pedí a Dios que me ayudara. Su presencia me convenció para que creyera. Se me quitó la obsesión de la bebida y, desde entonces, he sido librado de mi paranoia. Ya no tengo miedo. Ya sé que mi vida es sana y cuerda.

El lenguaje del adiós.

Seamos dueños de nuestro poder

Necesitamos hacer una distinción entre la impotencia y la posesión de nuestro poder.

El primer paso en la recuperación es aceptar nuestra impotencia. Hay algunas cosas que no podemos hacer, no importa cuán duro o prolongadamente tratemos. Estas cosas incluyen hacer cambiar a otras personas, solucionarles sus problemas y controlar su conducta. A veces nos sentimos impotentes ante nosotros mismos, acerca de lo que sentimos o creemos, o a causa de los efectos que nos produce una persona o situación en particular.

Es importante someternos a la impotencia, pero lo es igualmente adueñarnos de nuestro poder. No estamos atrapados ni desamparados. A veces podremos sentir que lo estamos, pero no es así. Todos tenemos el poder y el derecho que Dios nos ha dado de cuidar de nosotros mismos bajo cualquier circunstancia y con cualquier persona. El justo medio del cuidado de sí mismo está entre los dos extremos que son controlar a los demás y permitirles a ellos que nos controlen. Podemos caminar por ese justo medio de manera suave y asertiva, con la confianza de que es nuestro derecho y responsabilidad.

Que me venga el poder para caminar por ese sendero. Hoy recordaré que tengo que cuidar de mí mismo. Tengo alternativas y puedo ejercitar las opciones que elija sin sentimientos de culpa.

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Comentarios en: "Febrero 7" (1)

  1. que bonito escriben, en serio que me hace mucho reflexionar, Dios los bendiga por darnos ayuda a muchas personas

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