Corriente Independiente de La Laguna

Febrero 4


Comida para el pensamiento.

¡No descanses!

Se requiere de un esfuerzo adicional para guardar la abstinencia durante un periodo particularmente difícil en el que somos tentados en forma especial. Al recibir visitas, al hacer visitas familiares, al enfrentar una crisis; hay épocas en que necesitamos echar mano de toda nuestra fortaleza para no abandonar la abstinencia.

Una vez que ha pasado la crisis, suspiramos con alivio y nos sentimos agradecidos de que la vida haya vuelto a la normalidad. Esto, para muchos de nosotros, es la zona de peligro. Habiendo sorteado la difícil situación, creemos que estamos a salvo y bajamos la guardia. Incluso, podemos llegar a creer que merecemos una recompensa por hacer dicho “no” a la tentación.

Recordemos que la mejor recompensa es la abstinencia continua. Nunca estamos a salvo de comer en forma compulsiva. Siempre estamos a n bocado de distancia de un atracón. Nunca podemos dejar de estar vigilantes sobre nuestros pensamientos y acciones.

Cuando estemos preocupados, recordemos que la fortaleza que necesitamos no vienen de nosotros, sino de nuestro Poder Superior. Recarguemos nuestras baterías por medio de la oración de la meditación y del contacto con otros miembros de TA.

Sostenme, Señor, cuando me siente tentado a sucumbir…

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Hacer beber a los demás nos proporcionaba cierta satisfacción. Nos gustaba decir: “Comete una por mi cuenta”. Pero realmente no estábamos haciéndole un favor a aquel amigo. Únicamente lo estábamos ayudando a “tragar”, especialmente si era un tragón. En T.A. tratamos de ayudar verdaderamente a otros tragone. Los levantamos en lugar de hundirlos. La comida creaba una especia de camaradería; pero realmente era una falsa camaradería, porque se basaba en el egoísmo. Utilizábamos a nuestros compañeros de tragadas para nuestro agrado. En T.A. tenemos camaradería auténtica, basada en el desinterés y en el deseo de ayudarnos mutuamente. Y adquirimos verdaderos amigos en vez de compañeros ocasionales.

– ¿He obtenido con la sobriedad todo lo que obtenía con la bebida, pero sin dolores de cabeza?

Meditación del Día.

Sé que Dios no puede enseñar a un hombre que está dependiendo de una muleta. Arrojaré la muleta de la comida y caminaré apoyándome en el poder y la gracia de Dios. El poder de Dios me vigorizará en tal forma que sin duda caminaré hacia la victoria. No existe límite para el poder de Dios. Marcharé paso a paso, un día cada vez, por el camino que la voluntad de Dios me revelará a medida que avance.

Oración del Día.

Ruego poder tener cada vez más esperanza en Dios. Pido poder arrojar lejos de mí la muleta “tragona” y dejar que ocupe su lugar el poder de Dios.

Reflexión diaria A.A.

Cuando falta la Fe.

En ocasiones es más difícil aceptar el programa de A.A. para aquellos que han perdido o rechazado la fe que para quienes nunca la tuvieron, porque los primeros creen que ya intentaron la fe y no les sirvió de nada. Ya conocen el camino de la fe y el camino sin la fe.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 30

Tan convencido estaba de que Dios me había fallado que acabé tomando una actitud desafiante, aunque sabía que no debía hacerlo, y me lancé a una última parranda. Mi fe se volvió amarga y eso no fue por una mera casualidad. Aquellos que una vez tuvieron gran fe, tocan fondo con más fuerza. Aunque me uní a A.A., tardaba tiempo en reavivar mi fe. Intelectualmente estaba agradecido por haber sobrevivido una caída tan vertiginosa, pero me sentía todavía duro de corazón. No obstante, seguía ateniéndome al programa de A.A.: las alternativas me parecían demasiado lúgubres. Seguía asistiendo a las reuniones y, poco a poco, iba renaciendo mi fe.

El lenguaje del adiós.

Disfruta de la recuperación

¡Vaya viaje!

Este proceso de crecimiento y de cambio nos lleva por un sendero siempre cambiante. A veces, el camino es duro y escarpado; otras, subimos montañas. Algunas más nos deslizamos del otro lado por un tobogán. A veces descansamos. A veces andamos a tientas en la oscuridad. A veces, la luz del sol nos deslumbra.

En ocasiones pueden caminar muchos junto con nosotros en el camino; a veces nos sentimos casi solos. Siempre cambiante, siempre interesante, llevándonos siempre a un lugar mejor, a un lugar bueno.

¡Vaya viaje!

Hoy, Dios mío, ayúdame a relajarme y a disfrutar del paisaje. Ayúdame a saber que estoy justamente donde debería estar en mi viaje.

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