Corriente Independiente de La Laguna

Enero 12


Comida para el pensamiento.

Gratitud

Siento gratitud por haber encontrado a T.A.. Sin el grupo, seguiría hundido en la desesperación. Seguiría solo, sin amigos comprensivos, sin propósito y sin esperanza.

Siento gratitud por mi abstinencia de hoy. No tengo que preocuparme por el mañana, porque si vivo correctamente hoy, el mañana se cuidará solo.

Siento gratitud por tener una vida nueva, por haber obtenido fortaleza para vencer mi debilidad.

Cuando estoy lleno de gratitud, en mí no hay lugar para la ira, la envidia, el miedo o el odio. Ni tampoco para el orgullo, ya que cuando siento gratitud, humildemente reconozco mi dependencia hacia mi Poder Superior. ¡Estar lleno de gratitud es muchísimo mejor que estar lleno de comida!

Que con gratitud pueda abstenerme hoy y todos los días.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuanto más tiempo llevamos en TA., más natural parece su método de vida. Nuestras vidas pasadas de tragones eran una forma muy antinatural de vivir. Nuestras vidas actuales de abstinencia son la forma más natural posible de vida. Durante nuestros primeros años de tragones, nuestras vidas no eran muy diferentes a las de muchas otras personas. Pero a medida que gradualmente llegamos a tragones problema, nuestras vidas se hicieron más y más contrarias a las leyes de la naturaleza.

-¿Me doy ahora cuenta de que las cosas que hice estaban muy lejos de ser naturales?

Meditación del Día.

Daré gracias a Dios por todo, hasta por las pruebas y preocupaciones que surgen. Me esforzaré por ser agradecido y humilde. Toda mi actitud hacia el Poder Superior será de gratitud. Estaré satisfecho con las cosas que he recibido. Aceptaré lo que Dios me revele. Creo que surgirán más verdades a medida que avance en el nuevo modo de vivir.

Oración del Día.

Ruego que esté agradecido por las cosas que he recibido y que no merezco. Pido que esta gratitud me haga verdaderamente humilde.

Reflexión Diaria A.A.

Aceptar nuestras circunstancias actuales

“Nuestro primer problema es aceptar nuestras circunstancias actuales, tales como son, a nosotros mismos, tales como somos, y a la gente alrededor nuestro tal como es. Esto es adoptar una humildad realista, sin la cual no se puede empezar a hacer progresos. Una y otra vez, tendremos que volver a este punto de partida poco halagüeño. Es un ejercicio de aceptación que podemos practicar provechosamente cada día de nuestras vidas.

Estos reconocimientos realistas de los hechos de la vida, siempre que evitemos diligentemente convertirlos en pretextos poco realistas para la apatía y el derrotismo, pueden ofrecernos una base segura, sobre la cual se puede establecer una más estable salud emocional y, por lo tanto, un más amplio progreso espiritual.”

COMO LO VE BILL, p. 44

Cuando me resulta difícil aceptar a la gente, los lugares y los acontecimientos, vuelvo a leer estos párrafos y me libran de muchos de los temores ocultos que tengo respecto a otra gente o a las circunstancias que la vida me presenta. Este pensamiento me hace posible ser humano y no perfecto, y recobrar la tranquilidad de espíritu.

El lenguaje del Adiós

Encuentra el equilibrio

La meta de la recuperación es el equilibrio; ese precioso punto medio.

Muchos de nosotros hemos ido de un extremo al otro: años de cuidar de todos menos de nosotros mismos, seguidos de una temporada en que nos negamos a concentrarnos en las necesidades de nadie, más que en las nuestras.

Tal vez pasamos años negándonos a identificar nuestros sentimientos, a sentirlos y a manejarlos, seguidos de un periodo de obsesión absoluta con toda huella de energía emocional que pasara por nuestro cuerpo.

Podemos sucumbir a la impotencia, al desamparo y a la victimización, y luego ir al otro extremo blandiendo con agresividad el poder sobre los que nos rodean.

Podemos aprender a dar a los demás al mismo tiempo que asumimos la responsabilidad para con nosotros mismos, a cuidar nuestros sentimientos, así como nuestras necesidades físicas, mentales y espirituales, y a alimentar la callada confianza que nos da el apropiarnos de nuestra fuerza para comportarnos de igual a igual en nuestras relaciones con los demás.

La meta de la recuperación es el equilibrio, pero a veces llegamos a él yéndonos a los extremos.

Hoy seré amable conmigo mismo, comprendiendo que a veces, para alcanzar el justo medio del equilibrio, necesito explorar las cimas y los valles.

A veces, la única manera que tengo de salir de un valle es brincar lo suficientemente alto para aterrizar en la cima y luego, lentamente, deslizarme hacia abajo. 

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