Corriente Independiente de La Laguna

Enero 8


Comida para el pensamiento.

Lo principal

Todos sabemos que tenemos que pagar un precio por todo lo que vale la pena en la vida. El precio es el principal. No existen las comidas gratuitas. Aunque hayamos aprendido que no podemos superar nuestra manera compulsiva de comer sin el apoyo de nuestro Poder Superior y del grupo de T.A., también sabemos que estar en T.A. no es tener un boleto gratis para mantenernos en el peso ideal. Cada uno de nosotros tenemos que mirar lo principal.

El precio que tenemos que pagar por liberarnos de comer de manera compulsiva es evitar cualquier comida que en lo personal nos lleve a darnos atracones. Es la disciplina cotidiana de comer con medida. No podemos tener una vida nueva libre de la compulsión si seguimos recurriendo a nuestros viejos excesos. No podemos ser libres y comer en exceso al mismo tiempo. Debemos estar dispuestos a pagar el precio.

A medida que día con día guardamos abstinencia, vamos desarrollando nuevos hábitos y nos vamos acostumbrando a vivir sin comida extra, innecesaria. Empezamos a cambiar en forma positiva, constructiva. Día con día, paso a pasito, vamos pagando el precio de nuestro nuevo crecimiento interior y nuestro progreso. ¡Lo que ganamos vale infinitamente más que le precio que pagamos!

Que hoy esté dispuesto a pagar el precio.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Todo aquel que llega a T.A. sabe por amarga experiencia que él o ella no pueden comer “como personas normales”. Yo sé que la “tragazón” ha sido la causa de todos mis mayores disgustos o que ha empeorado mis dificultades. Ahora que he encontrado un camino para salir, me aferraré a T.A. con ambas manos.

San Pablo dijo que nada en el mundo, ni fuerzas ni potestades, ni la vida ni la muerte, podrían apartarlo del amor de Dios.

-Una vez que he entregado a Dios mi problema de la bebida, ¿me apartará algo en el mundo de mi sobriedad?

Meditación del Día.

Sé que mi nueva vida no estará libre de dificultades pero tendré paz aún en las dificultades. Sé que la serenidad es el resultado de la fiel y confiada aceptación de la voluntad de Dios, aún en medio de las dificultades. San Pablo dijo: Nuestras leves aflicciones, que no son sino momentáneas, nos preparan una mayor y eterna carga de gloria.

Oración del Día.

Ruego que pueda recibir las dificultades. Pido que puedan poner a prueba mi fortaleza y construir mi personalidad.

Reflexión Diaria A.A.

¿Tengo una opción?

El hecho es que la mayoría de los tragones, por razones que todavía son oscuras, cuando se trata de beber, han perdido su capacidad para elegir. Nuestra llamada fuerza de voluntad se vuelve inexistente.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 22

Mi impotencia ante el alcohol no cesa cuando yo dejo de beber. En sobriedad, yo todavía no tengo opción – no puedo beber.

La opción que sí tengo es la de recoger y usar el “juego de herramientas espirituales” (Alcohólicos Anónimos, p. 23). Cuando hago esto, mi Poder Superior me exonera de mi falta de opción – y me mantiene sobrio un día más. Si yo pudiera optar por no tomar un trago hoy, ¿qué necesidad tendría entonces de T.A. o de un Poder Superior?

El lenguaje del Adiós

Vulnerabilidad

Algunos de nosotros hemos tomado la decisión de que nadie nos iba a volver a lastimar. Podemos recurrir automáticamente al “congelamiento de sentimientos” cuando encaramos dolor emocional. O bien, podemos terminar una relación en cuanto nos sentimos heridos.

Que a veces nos hieran es parte de la vida, de las relaciones y de la recuperación. Es comprensible que no queramos sentir más dolor. Muchos ya hemos tenido más que suficiente. De hecho, en alguna época de nuestra vida quizá nos hayamos visto agobiados, extenuados o nos hayamos detenido en nuestro camino por el profundo dolor que sentíamos. Quizá no hayamos tenido los recursos para lidiar con nuestro dolor o cuidar de nosotros mismos.

Pero eso fue ayer. Hoy no tenemos por qué temerle tanto al dolor. Este no tiene por qué agobiarnos. Nos estamos volviendo bastante fuertes para manejar nuestros sentimientos cuando nos sentimos lastimados. Tampoco tenemos que convertirnos en mártires, diciendo que el sufrimiento y el dolor es lo único que existe en la vida.

Lo único que necesitamos es que cuando sea apropiado, nos permitamos sentirnos vulnerables para sentirnos heridos y tomemos responsabilidad de nuestros sentimientos, de nuestras conductas y de lo que necesitemos hacer para cuidar de nosotros mismos. No tenemos que analizar nuestros sentimientos ni justificarlos. Necesitamos sentirlos y no dejar que controlen nuestra conducta.

Quizá nuestro dolor nos esté mostrando que necesitamos fijar un límite, que estamos yendo en dirección equivocada o quizá esté disparando un profundo proceso curativo.

Está bien sentirnos heridos, llorar, curarnos, experimentar el siguiente sentimiento, pero sólo cuando sea tiempo para ello. Nuestra disposición y capacidad para sentirnos lastimados con el tiempo igualarán nuestra disposición y capacidad para sentir alegría.

Estar en recuperación no significa ser inmune al dolor; significa aprender a cuidar amorosamente de nosotros mismos cuando nos sintamos dolidos.

Hoy no me lanzaré en contra de los que me causan dolor. Sentiré mis emociones y asumiré la responsabilidad de ellas. Aceptaré el hecho de sentirme herido como parte del tener relaciones. Estoy dispuesto a rendirme tanto al dolor como a las alegrías de la vida.

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