Corriente Independiente de La Laguna

Archivo para enero, 2013

Comparte tu experiencia! Vive el 12vo paso!


En el mes de enero llegamos a casi 4000 consultas y a casi 180 suscriptores en nuestro foro.  Esto nos llena de gusto pero creemos que podemos compartir nuestras reflexiones con muchas mas personas.

Les echamos humildad para que inviten a más compañeros a visitarnos en este foro para que seamos muchos mas. También los invitamos a que compartan sus experiencias para enriquecer nuestro foro.

Felices 24 horas!

 

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Enero 12


Comida para el pensamiento.

Gratitud

Siento gratitud por haber encontrado a T.A.. Sin el grupo, seguiría hundido en la desesperación. Seguiría solo, sin amigos comprensivos, sin propósito y sin esperanza.

Siento gratitud por mi abstinencia de hoy. No tengo que preocuparme por el mañana, porque si vivo correctamente hoy, el mañana se cuidará solo.

Siento gratitud por tener una vida nueva, por haber obtenido fortaleza para vencer mi debilidad.

Cuando estoy lleno de gratitud, en mí no hay lugar para la ira, la envidia, el miedo o el odio. Ni tampoco para el orgullo, ya que cuando siento gratitud, humildemente reconozco mi dependencia hacia mi Poder Superior. ¡Estar lleno de gratitud es muchísimo mejor que estar lleno de comida!

Que con gratitud pueda abstenerme hoy y todos los días.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuanto más tiempo llevamos en TA., más natural parece su método de vida. Nuestras vidas pasadas de tragones eran una forma muy antinatural de vivir. Nuestras vidas actuales de abstinencia son la forma más natural posible de vida. Durante nuestros primeros años de tragones, nuestras vidas no eran muy diferentes a las de muchas otras personas. Pero a medida que gradualmente llegamos a tragones problema, nuestras vidas se hicieron más y más contrarias a las leyes de la naturaleza.

-¿Me doy ahora cuenta de que las cosas que hice estaban muy lejos de ser naturales?

Meditación del Día.

Daré gracias a Dios por todo, hasta por las pruebas y preocupaciones que surgen. Me esforzaré por ser agradecido y humilde. Toda mi actitud hacia el Poder Superior será de gratitud. Estaré satisfecho con las cosas que he recibido. Aceptaré lo que Dios me revele. Creo que surgirán más verdades a medida que avance en el nuevo modo de vivir.

Oración del Día.

Ruego que esté agradecido por las cosas que he recibido y que no merezco. Pido que esta gratitud me haga verdaderamente humilde.

Reflexión Diaria A.A.

Aceptar nuestras circunstancias actuales

“Nuestro primer problema es aceptar nuestras circunstancias actuales, tales como son, a nosotros mismos, tales como somos, y a la gente alrededor nuestro tal como es. Esto es adoptar una humildad realista, sin la cual no se puede empezar a hacer progresos. Una y otra vez, tendremos que volver a este punto de partida poco halagüeño. Es un ejercicio de aceptación que podemos practicar provechosamente cada día de nuestras vidas.

Estos reconocimientos realistas de los hechos de la vida, siempre que evitemos diligentemente convertirlos en pretextos poco realistas para la apatía y el derrotismo, pueden ofrecernos una base segura, sobre la cual se puede establecer una más estable salud emocional y, por lo tanto, un más amplio progreso espiritual.”

COMO LO VE BILL, p. 44

Cuando me resulta difícil aceptar a la gente, los lugares y los acontecimientos, vuelvo a leer estos párrafos y me libran de muchos de los temores ocultos que tengo respecto a otra gente o a las circunstancias que la vida me presenta. Este pensamiento me hace posible ser humano y no perfecto, y recobrar la tranquilidad de espíritu.

El lenguaje del Adiós

Encuentra el equilibrio

La meta de la recuperación es el equilibrio; ese precioso punto medio.

Muchos de nosotros hemos ido de un extremo al otro: años de cuidar de todos menos de nosotros mismos, seguidos de una temporada en que nos negamos a concentrarnos en las necesidades de nadie, más que en las nuestras.

Tal vez pasamos años negándonos a identificar nuestros sentimientos, a sentirlos y a manejarlos, seguidos de un periodo de obsesión absoluta con toda huella de energía emocional que pasara por nuestro cuerpo.

Podemos sucumbir a la impotencia, al desamparo y a la victimización, y luego ir al otro extremo blandiendo con agresividad el poder sobre los que nos rodean.

Podemos aprender a dar a los demás al mismo tiempo que asumimos la responsabilidad para con nosotros mismos, a cuidar nuestros sentimientos, así como nuestras necesidades físicas, mentales y espirituales, y a alimentar la callada confianza que nos da el apropiarnos de nuestra fuerza para comportarnos de igual a igual en nuestras relaciones con los demás.

La meta de la recuperación es el equilibrio, pero a veces llegamos a él yéndonos a los extremos.

Hoy seré amable conmigo mismo, comprendiendo que a veces, para alcanzar el justo medio del equilibrio, necesito explorar las cimas y los valles.

A veces, la única manera que tengo de salir de un valle es brincar lo suficientemente alto para aterrizar en la cima y luego, lentamente, deslizarme hacia abajo. 

Enero 11


Comida para el pensamiento.

Ninguna cantidad es suficiente

Para el comedor compulsivo, un bocado extra es demasiado y mil no son suficientes. No importa cuánto comamos, nunca estamos “satisfechos”. Creemos recordar la época en la que una pequeña golosina extra nos hacía sentir completamente satisfechos y contentos, y tratamos desesperadamente de recapturar esa sensación.

Entre más comemos, peor nos sentimos. Ahora, en vez de satisfacernos, ese bocado extra compulsivo dispara un antojo insaciable que nos lleva a consumir enormes cantidades de comida innecesaria. A veces comemos hasta sentirnos exhaustos, físicamente enfermos, o hasta que se nos ha acabado la comida, pero aun así, no quedaremos satisfechos.

Entre más comemos, más queremos comer. Cada exceso incrementa ese apetito que ya está fuera de control. Como ninguna cantidad será suficiente para producir el tipo de satisfacción que buscamos, nuestra única esperanza es abstenernos de ese primer bocado compulsivo. Si seguimos honestamente un plan de alimentación y eliminamos todos los excesos y comidas que nos llevas a darnos un atracón, con el tiempo nuestro caprichoso apetito estará bajo control. El trabajo consciente de cada uno de los pasos del programa de T.A. nos brindará día con día la satisfacción emocional y espiritual que nunca podremos obtener de la comida.

Señor, enséñame a trabajar para obtener una satisfacción verdadera.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando tragabamos, la mayoría de nosotros nunca pensamos en ayudar a los demás. Nos gustaba pagar las “tragadas” de quienes nos rodeaban porque eso nos hacía sentirnos importantes. Pero sólo utilizábamos a los demás para nuestro propio placer. Jamás se nos ocurría levantarnos para tratar de ayudar a alguien que necesitara ayuda. Para nosotros, ayudar a los demás era un juego de tontos. Pero cuando llegamos a T.A. comenzamos a tratar de ayudar a los demás y descubrimos que ayudar a otros nos hacía felices y nos ayudaba, a su vez, a permanecer sobrios.

-¿He aprendido que hay felicidad en ayudar a los demás?

Meditación del Día.

Pediré solamente fortaleza y que se haga la voluntad de Dios. Haré uso de la ilimitada reserva de la fortaleza de Dios para mis necesidades. Procuraré buscar la voluntad de Dios. Me esforzaré por lograr tener la presencia constante de Dios, porque Él es la luz del mundo. He llegado a ser un peregrino que únicamente necesita las órdenes de empresa, fortaleza y dirección para este día.

Oración del Día.

Ruego que encuentre la dirección de Dios, día a día. Pido que me esfuerce a conservarme en presencia de Dios.

Reflexión Diaria A.A.

El paso cien por cien

“Solamente el Paso Uno, donde hicimos una total admisión de que éramos impotentes ante el alcohol, se puede practicar con absoluta perfección.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 72

Mucho antes de que yo lograra la sobriedad en A.A., sabía sin duda alguna que el alcohol me estaba matando; sin embargo, aun con este conocimiento, yo era incapaz de dejar de beber. Así que, cuando me enfrenté al Paso Uno, me resultó fácil admitir que no tenía la capacidad para no tomar. ¿Pero era mi vida ingobernable? ¡Qué va! Cinco meses después de llegar a A.A., estaba bebiendo otra vez y me preguntaba por qué.

Más tarde, de regreso en A.A. y doliéndome todavía de mis heridas, llegué a darme cuenta que el Paso Uno es el único Paso que se puede dar al cien por ciento. Y la única manera de darlo completamente es darlo completo. Desde entonces, ya han pasado muchas veinticuatro horas y no he tenido que volver a dar el Primer Paso.

El lenguaje del Adiós

Deja ir el sentimiento de culpa

“Hay un buen truco que usan las personas que tienen una relación disfuncional”, dijo una mujer en recuperación. “El otro hace algo mal o algo equivocado y luego se queda allí parado hasta que te sientes culpable y terminas ofreciendo disculpas.”

Muchas veces, las cosas por las que nos sentimos culpables no son asunto nuestro. Cuando alguna persona se comporta en forma incorrecta, de alguna manera está violando nuestros límites. Si nos oponemos a esa conducta, la persona se enoja y se pone a la defensiva. Entonces, nosotros nos sentimos culpables.

El sentimiento de culpa puede impedir que fijemos los límites que nos conviene establecer y que les convienen también a los demás. El sentimiento de culpa puede impedir que cuidemos sanamente de nosotros mismos.

No debemos permitir que los demás estén seguros de que siempre nos sentiremos culpables. No tenemos que permitirnos que la culpa nos controle, sea merecida o no.

Podemos romper la barrera de la culpa que nos impide cuidar de nosotros mismos. Empuja. Empuja más fuerte. No tenemos la culpa, ni estamos locos ni equivocados. Tenemos derecho a fijar límites y a insistir en que se nos trate en forma adecuada. Podemos separar nuestros problemas de los demás y dejar que cada persona experimente las consecuencias de su propia conducta, incluyendo el sentimiento de culpa. Podemos confiar en nosotros mismos para saber cuándo están siendo violados nuestros límites.

 

Hoy dejaré ir mis pequeños y mis grandes sentimientos de culpa. La luz y el amor están de mi lado. 

Enero 10


Comida para el pensamiento.

Decisión

Alguien ha dicho que la parte más dura del programa de T.A. es tomar la decisión de seguirlo. Una vez que te has propuesto hacerlo, ¡puedes lograr casi cualquier cosa! Sin embargo, la decisión debe ser firme y el compromiso, profundo.

Muchos de nosotros que somos tragones nos hemos pasado la vida buscando una manera más fácil de perder peso. Sentimos que debe haber una solución mágica en algún lado que nos permita tragar y estar flacos al mismo tiempo. A menudo, nuestra primera reacción hacia el programa de TA es de desaliento. Nos parece muy drástico, y protestamos diciendo que debe haber una forma más sencilla de hacerlo.

El programa de T.A. no es fácil; tampoco la vida lo es. En vez de solucionar los problemas y dificultades que enfrentamos en nuestras vidas, el comer en exceso los multiplica. En T.A. se nos ha ofrecido una vida nueva. Cada uno decidimos día a día “y muchas veces al  día”,  si optaremos o no por esa vida nueva.

Que hoy decida seguir el programa.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando tragabamos, la mayoría de nosotros estábamos dominados por el orgullo y el egoísmo. Creíamos que podíamos manejar nuestros propios asuntos, aun cuando estuviéramos haciendo un desbarajuste de nuestras vidas. Éramos tercos y no nos agradaba recibir consejos. Nos resentíamos si se nos decía lo que debíamos hacer. Para nosotros la humildad equivalía a la debilidad. Pero cuando llegamos a T.A. empezamos a ser humildes. Y descubrimos que la humildad nos daba la fuerza que necesitábamos para vencer a la comida.

-¿He aprendido que existe fuerza en la humildad?

Meditación del Día.

Me acercaré con fe a Dios y Él me ofrecerá un nuevo modo de vivir. Y este nuevo modo de vivir cambiará toda mi existencia. Las palabras que pronuncio, la influencia que tengo, brotarán de la vida interior que hay en mí. Veo lo importante que es la labor de una persona que sigue este nuevo modo de vivir. Las palabras y el ejemplo de una persona así pueden tener una amplia influencia para el bien del mundo.

Oración del Día.

Ruego que pueda aprender los principios de la vida sana. Pido que pueda meditar sobre ellos y ponerlos en práctica porque son eternos.

Reflexión Diaria A.A.

Unidos nos mantenemos

“Llegamos a comprender que teníamos que admitir plenamente, en lo más profundo de nuestro ser, que éramos alcohólicos. Este es el primer paso hacia la recuperación. Hay que acabar con la ilusión de que somos como la demás gente, o de que pronto lo seremos.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 28

Vine a Alcohólicos Anónimos porque ya no podía controlarme bebiendo. Puede que fuese por las quejas de mi esposa por mi costumbre de beber, o quizá porque la policía me obligaba a asistir a las reuniones de A.A. o tal vez, porque en lo más íntimo de mi propio ser, me daba cuenta de que no podía beber como las demás gentes y no estaba dispuesto a admitirlo porque la alternativa me aterraba. Alcohólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres unidos contra una enfermedad común y mortal. Nuestras vidas están vinculadas unas con otras y somos como un grupo de náufragos en una balsa salvavidas en alta mar. Si trabajamos unidos, podemos llegar, sanos y salvos, a tierra firme.

El lenguaje del Adiós

Miedo

“No seas demasiado tímido y escrupuloso acerca de tus actos. La vida entera es un experimento. Cuantos más experimentos hagas, mejor. ¿Qué importa si éstos son un tanto burdos y te empapas o te rasgas la ropa, o si fracasas y te revuelcas en la tierra una o dos veces? Te levantas de nuevo; nunca debes tenerle tanto miedo a una caída.”

Ralph Waldo Emerson.

El miedo puede ser un gran obstáculo para muchos de nosotros: miedo a la fragilidad, miedo al fracaso, miedo a cometer un error, miedo al qué dirán, miedo al éxito. Quizá dudemos tanto de nuestra siguiente acción o palabra que acabemos convenciéndonos de no participar en la vida.

“¡Pero ya fracasé antes!” “¡No puedo hacerlo bien!” “¡Mira lo que me pasó la última vez!” “¿Qué pasaría si…?” Estas afirmaciones pueden ser un disfraz del miedo. A veces, el miedo es el disfraz de la vergüenza.

Después de que terminé los primeros dos capítulos de un libro que estaba escribiendo, los leí e hice una mueca. “No están bien”, pensé. “No puedo hacerlo”. Estaba lista para tirar los capítulos por la ventana y tirar también mi carrera como autora.

Una amiga escritora me llamó y le conté mi problema. Ella me escuchó y me dijo: “Esos capítulos están  bien. Deja ese miedo. Deja de criticarte a ti misma y sigue escribiendo”.

Seguí su consejo. El libro que estuve a punto de tirar a la basura se convirtió en un éxito de ventas del New York Times.

Relájate. Nuestro mejor esfuerzo es suficientemente bueno. Puede ser mejor de lo que pensamos. Incluso nuestros fracasos pueden convertirse en importantes experiencias de aprendizaje que nos lleven directamente al éxito, y que sean necesarias para él.

Siente el miedo y luego déjalo ir. Decídete y hazlo, sea lo que sea. Si nuestros instintos y nuestro sendero nos han traído hasta aquí, aquí es donde debemos estar.

Hoy participare en la vida al máximo de mi capacidad, sin importarme el resultado. Eso me hace ser un ganador.

Enero 9


Comida para el pensamiento.

Llamadas telefónicas

Cuando nos unimos a T.A., descubrimos que no estamos solos. Nos volvemos parte de una larga cadena de individuos que comparten un problema en común: comer en forma compulsiva, y que unos a otros se dan fuerza y se apoyan. El teléfono es nuestra cuerda salvavidas. Una conversación telefónica es una minijunta en la cual la mayoría de nosotros descubrimos que necesitamos tener viarias de ellas a diario.

Se sugiere que hagamos por lo menos tres llamadas telefónicas al día, además de comunicarnos con nuestro padrino. Llamamos cuando nos asalta la tentación y la dificultad, y también cuando tenemos buenas noticias que contar. Una llamada telefónica puede ser un medio para prevenir problemas durante el día o, simplemente, un gesto de amistad y camaradería que nos mantiene en contacto.

Sea cual sea la razón, la persona que recibe la llamada obtiene ayuda, tanto como quien la inició. La llamada telefónica nos recuerda que ninguno de nosotros estamos solos, que tenemos un programa que nos apoya, y que juntos lograremos el éxito.

Que no sea yo tan orgulloso ni tan tímido, ni que esté tan ocupado que no use el teléfono.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando tragabamos, la mayoría de nosotros no teníamos fe verdadera en nada. Tal vez pudimos haber dicho que creíamos en Dios, pero actuábamos como si no fuera así. Nunca pedimos sinceramente a Dios que nos ayudara y jamás aceptamos realmente su ayuda. Para nosotros, la fe parecía falta de fuerza de carácter. Pero cuando llegamos a TA comenzamos a tener fe en Dios y descubrimos que la fe nos proporcionaba la fortaleza necesaria para triunfar sobre la comida.

-¿He llegado a saber que en la fe hay fortaleza?

Meditación del Día.

Tendré fe a pesar de lo que me sobrevenga. Seré tolerante, aún en medio de las aflicciones. No temeré las presiones de la vida, porque creo que Dios sabe cuánto puedo soportar. Miraré al futuro con confianza. Sé que Dios no me pedirá que soporte nada que pudiera vencerme o destruirme.

Oración del Día.

Ruego que ponga este día mi vida en manos de Dios. Pido que tenga fe para que nada me trastorne o debilite en mi determinación de permanecer sobrio.

Reflexión Diaria A.A.

Un acto de providencia

“Es verdaderamente espantoso tener que admitir que, con la copa en la mano, hemos deformado nuestras mentes hacia una obsesión de beber tan destructiva que sólo un acto de la Providencia puede remover.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23

Para mí, el acto de la Providencia, (una manifestación de cuidado y dirección divina), ocurrió cuando yo experimentaba la quiebra total del alcoholismo activo – todo lo significativo de mi vida había desaparecido. Llamé por teléfono a Alcohólicos Anónimos y, desde ese instante, mi vida nunca ha sido la misma. Al reflexionar sobre ese momento muy especial, sé que Dios estaba trabajando en mi vida mucho antes de que yo reconociera y aceptara conceptos espirituales. Mediante este único acto de Providencia pude quitarme de la bebida y empezar mi viaje hacia la sobriedad. Mi vida continúa desarrollándose con cuidado y dirección divina. El Paso Uno, admitir que yo era impotente ante el alcohol, y que mi vida se había vuelto ingobernable, cobra cada día más sentido para mí – un día a la vez – en la Comunidad salvadora y vivificadora de Tragones Anónimos.

El lenguaje del Adiós

Responsables de nosotros mismos

“Hemos estado haciendo cosas equivocadas por razones correctas.”

Ya no seas codependiente.

Ser cuidador consiste en asumir las responsabilidades de los demás, al tiempo que descuidamos la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos. Cuando de manera instintiva nos sentimos responsables de los sentimientos, de los pensamientos, de las elecciones, de los problemas, de la comodidad y del destino de los demás, somos cuidadores.

Quizá creamos, a nivel inconsciente, que los otros son responsables de nuestra felicidad, tal y como nosotros somos responsables de la suya.

Ser una persona considerada, amorosa y cariñosa es una meta meritoria. Pero ser una persona cuidadora significa descuidarnos a nosotros mismos hasta el punto de sentirnos victimados. Ser cuidador implica cuidar a los demás de tal forma que les impida aprender a ser responsables de si mismos.

Ser cuidador no funciona. Lastima a los demás y también nos hiere. La gente se enoja, se siente lastimada, usada y victimada, y nosotros también. La conducta más amable y generosa que podemos elegir es la de asumir la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos, por lo que pensamos, sentimos, queremos y necesitamos. Lo más beneficioso que podemos hacer es ser fieles a nosotros mismos y dejar que los demás asuman su propia responsabilidad.

Hoy le pondré atención a mis propias responsabilidades. Dejaré que los demás hagan lo mismo. Si tengo dudas acerca de cuáles son mis responsabilidades reales, haré un inventario.

Enero 8


Comida para el pensamiento.

Lo principal

Todos sabemos que tenemos que pagar un precio por todo lo que vale la pena en la vida. El precio es el principal. No existen las comidas gratuitas. Aunque hayamos aprendido que no podemos superar nuestra manera compulsiva de comer sin el apoyo de nuestro Poder Superior y del grupo de T.A., también sabemos que estar en T.A. no es tener un boleto gratis para mantenernos en el peso ideal. Cada uno de nosotros tenemos que mirar lo principal.

El precio que tenemos que pagar por liberarnos de comer de manera compulsiva es evitar cualquier comida que en lo personal nos lleve a darnos atracones. Es la disciplina cotidiana de comer con medida. No podemos tener una vida nueva libre de la compulsión si seguimos recurriendo a nuestros viejos excesos. No podemos ser libres y comer en exceso al mismo tiempo. Debemos estar dispuestos a pagar el precio.

A medida que día con día guardamos abstinencia, vamos desarrollando nuevos hábitos y nos vamos acostumbrando a vivir sin comida extra, innecesaria. Empezamos a cambiar en forma positiva, constructiva. Día con día, paso a pasito, vamos pagando el precio de nuestro nuevo crecimiento interior y nuestro progreso. ¡Lo que ganamos vale infinitamente más que le precio que pagamos!

Que hoy esté dispuesto a pagar el precio.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Todo aquel que llega a T.A. sabe por amarga experiencia que él o ella no pueden comer “como personas normales”. Yo sé que la “tragazón” ha sido la causa de todos mis mayores disgustos o que ha empeorado mis dificultades. Ahora que he encontrado un camino para salir, me aferraré a T.A. con ambas manos.

San Pablo dijo que nada en el mundo, ni fuerzas ni potestades, ni la vida ni la muerte, podrían apartarlo del amor de Dios.

-Una vez que he entregado a Dios mi problema de la bebida, ¿me apartará algo en el mundo de mi sobriedad?

Meditación del Día.

Sé que mi nueva vida no estará libre de dificultades pero tendré paz aún en las dificultades. Sé que la serenidad es el resultado de la fiel y confiada aceptación de la voluntad de Dios, aún en medio de las dificultades. San Pablo dijo: Nuestras leves aflicciones, que no son sino momentáneas, nos preparan una mayor y eterna carga de gloria.

Oración del Día.

Ruego que pueda recibir las dificultades. Pido que puedan poner a prueba mi fortaleza y construir mi personalidad.

Reflexión Diaria A.A.

¿Tengo una opción?

El hecho es que la mayoría de los tragones, por razones que todavía son oscuras, cuando se trata de beber, han perdido su capacidad para elegir. Nuestra llamada fuerza de voluntad se vuelve inexistente.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 22

Mi impotencia ante el alcohol no cesa cuando yo dejo de beber. En sobriedad, yo todavía no tengo opción – no puedo beber.

La opción que sí tengo es la de recoger y usar el “juego de herramientas espirituales” (Alcohólicos Anónimos, p. 23). Cuando hago esto, mi Poder Superior me exonera de mi falta de opción – y me mantiene sobrio un día más. Si yo pudiera optar por no tomar un trago hoy, ¿qué necesidad tendría entonces de T.A. o de un Poder Superior?

El lenguaje del Adiós

Vulnerabilidad

Algunos de nosotros hemos tomado la decisión de que nadie nos iba a volver a lastimar. Podemos recurrir automáticamente al “congelamiento de sentimientos” cuando encaramos dolor emocional. O bien, podemos terminar una relación en cuanto nos sentimos heridos.

Que a veces nos hieran es parte de la vida, de las relaciones y de la recuperación. Es comprensible que no queramos sentir más dolor. Muchos ya hemos tenido más que suficiente. De hecho, en alguna época de nuestra vida quizá nos hayamos visto agobiados, extenuados o nos hayamos detenido en nuestro camino por el profundo dolor que sentíamos. Quizá no hayamos tenido los recursos para lidiar con nuestro dolor o cuidar de nosotros mismos.

Pero eso fue ayer. Hoy no tenemos por qué temerle tanto al dolor. Este no tiene por qué agobiarnos. Nos estamos volviendo bastante fuertes para manejar nuestros sentimientos cuando nos sentimos lastimados. Tampoco tenemos que convertirnos en mártires, diciendo que el sufrimiento y el dolor es lo único que existe en la vida.

Lo único que necesitamos es que cuando sea apropiado, nos permitamos sentirnos vulnerables para sentirnos heridos y tomemos responsabilidad de nuestros sentimientos, de nuestras conductas y de lo que necesitemos hacer para cuidar de nosotros mismos. No tenemos que analizar nuestros sentimientos ni justificarlos. Necesitamos sentirlos y no dejar que controlen nuestra conducta.

Quizá nuestro dolor nos esté mostrando que necesitamos fijar un límite, que estamos yendo en dirección equivocada o quizá esté disparando un profundo proceso curativo.

Está bien sentirnos heridos, llorar, curarnos, experimentar el siguiente sentimiento, pero sólo cuando sea tiempo para ello. Nuestra disposición y capacidad para sentirnos lastimados con el tiempo igualarán nuestra disposición y capacidad para sentir alegría.

Estar en recuperación no significa ser inmune al dolor; significa aprender a cuidar amorosamente de nosotros mismos cuando nos sintamos dolidos.

Hoy no me lanzaré en contra de los que me causan dolor. Sentiré mis emociones y asumiré la responsabilidad de ellas. Aceptaré el hecho de sentirme herido como parte del tener relaciones. Estoy dispuesto a rendirme tanto al dolor como a las alegrías de la vida.

Enero 7


Comida para el pensamiento.

No te comas el primer bocado compulsivo

T.A. nos enseña que si uno no se come ese primer bocado compulsivo, no comerá en exceso; pero es precisamente ese primer bocado extra el que nos mete en problemas. El primer bocado puede ser tan “inofensivo” como un trozo de lechuga, pero si se come entre comidas y no forma parte de nuestro plan diario, invariablemente nos llevará a otro bocado, a otro, y a otro más. Entonces habremos perdido el control; ya no habrá manera de parar.

Ese primer bocado compulsivo es el que rompe la abstinencia. Cuando lo comemos nos engañamos a nosotros mismos y volvemos a ser esclavos de nuestro apetito. Aunque lo racionalicemos y digamos que una pequeña desviación no hará ninguna diferencia, es como decir que alguien está “un poquito embarazada”,

A lo único que debemos renunciar es a ese primer bocado compulsivo. Luego, ya no tendremos que preocuparnos por el resto. Es sencillo. Una vez que hemos decido no comernos el primero, nuestro problema está resuelto. La abstinencia es un bote salvavidas en el que podremos mantenernos a flore siempre y cuando nos brinquemos por la borda al comer ese primer bocado compulsivo.

Gracias, Señor, por el don salvador de la abstinencia.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando llegue la tentación, como a todos nosotros nos sucede algunas veces, me diré: ¡No!  Mi vida entera depende de no comer ese bocado y nada en el mundo me inducirá a ellos. Además, he prometido a ese Poder Superior que no lo haría. Sé que Dios no desea que yo trague y no quebrantaré mi promesa a Dios. He renunciado a mi derecho a tragar y ya no depende de mí la decisión.

-¿He hecho la elección de una vez por todas, de manera que no me echaré para atrás?

Meditación del Día.

La voluntad de Dios llega al alma en silencio. Ningún hombre puede determinar cuándo entra en el corazón. Únicamente puede juzgar los resultados. La voz de Dios es dirigida a los secretos lugares del alma y en alguna hora de tentación encuentro aquella palabra y por primera vez me cuenta de su valor. Cuando la necesito, allí la hallo.

-Tu Padre, que observa en secreto, te recompensará ampliamente.

Oración del Día.

Ruego que pueda ver la voluntad de Dios en mi vida. Pido que acepte alegremente lo que Dios tiene que enseñarme.

Reflexión Diaria A.A.

En el punto de cambio

“Las medidas parciales no nos sirvieron para nada. Estábamos en el punto de cambio. Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p, 59

Todos los días yo me encuentro en momentos decisivos. Mis pensamientos y mis acciones pueden impulsarme hacia el desarrollo o encaminarme a las viejas costumbres y a la bebida. Algunas veces los momentos decisivos son comienzos, como cuando empiezo a encomiar, en lugar de criticar a alguien. O cuando empiezo a pedir ayuda en lugar de intentarlo solo. Otras veces los momentos decisivos son finales, tales como cuando veo claramente la necesidad de dejar de alimentar resentimientos o el egoísmo. Muchos defectos me tientan diariamente; por esto yo tengo también oportunidades diarias para darme cuenta de ellos. De una u otra manera, muchos de mis defectos de carácter aparecen diariamente: la auto-condena, la ira, la evasión, la soberbia, el deseo de desquitarme y la grandiosidad.

Intentar medidas parciales para eliminar estos defectos solamente paralizan mis esfuerzos para cambiar. Solamente cuando le pido ayuda a Dios, con total entrega, llego a tener la voluntad y la capacidad para cambiar.

El lenguaje del Adiós

El manejo de los sentimientos dolorosos

El sentimiento de haber sido lastimados y el de ira son los más difíciles de encarar. Nos podemos sentir vulnerables, asustados e impotentes cuando estos sentimientos comienzan a aflorar, porque pueden disparar el recuerdo de ocasiones similares en que nos sentíamos impotentes.

A veces, para recuperar el sentido de control, quizá castiguemos a la gente que está a nuestro alrededor, ya sea que los culpemos de esos sentimientos o que sean víctimas inocentes. Quizá tratemos de “desquitarnos” o de manipular a espaldas de la gente para ganar la sensación de poder sobre la situación.

Estas acciones quizá nos den un sentimiento temporal de satisfacción, pero sólo nos harán posponer la decisión de afrontar nuestro dolor.

Sentirse herido no tiene que ser algo tan atemorizante ni tenemos que trabajar tan duro para evitarlo. Aunque sentirse herido no es tan bonito como sentirse feliz, los sentimientos siguen siendo sólo eso, sentimientos.

Podemos someternos a ellos, sentirlos y seguir adelante. Eso no significa que tengamos que buscar sentirnos heridos o detenernos innecesariamente en ese tipo de sentimientos. El dolor emocional no tiene por qué devastarnos. Podemos sentarnos derechos, sentir el dolor, indagar si necesitamos hacer algo para cuidar de nosotros mismos y luego proseguir con nuestra vida.

No tenemos que actuar con prisas; no tenemos que castigar a los demás para tener control sobre nuestros sentimientos. Podemos empezar compartiendo con otros nuestro dolor de sentirnos lastimados. Esto trae un alivio y a menudo la curación tanto para ellos como para nosotros.

Con el tiempo aprenderemos la lección de que la verdadera fuerza proviene de que nos permitamos a nosotros mismos ser lo bastante vulnerables como para sentir el dolor. La verdadera fuerza proviene de saber que podemos cuidar de nosotros mismos, aunque sintamos dolor emocional. La verdadera fuerza nos viene cuando dejamos de hacer responsables a los demás de nuestro dolor y asumimos la responsabilidad de nuestros propios sentimientos.

Hoy me someteré a mis sentimientos, incluso a los que son emocionalmente dolorosos. En vez de actuar con urgencia, o de intentar castigar a alguien, seré lo bastante vulnerable para experimentar mis sentimientos.

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