Corriente Independiente de La Laguna

Diciembre 22


El lenguaje del adiós

Nos vienen cosas buenas.

No te preocupes cómo vendrá lo bueno que ha sido planeado para ti.

Vendrá.

No te preocupes, ni te obsesiones, ni pienses que tienes que controlar, que tienes que salir de cacería a buscarlo, ni te confundas la mente tratando de averiguar cuándo y cómo te encontrarán esas cosas buenas.

Te encontrarán.

Sométete cada día a tu Poder Superior. Confía en tu Poder Superior.

Luego, quédate en paz. Confía en ti mismo y escúchate. Así es como vendrá a ti lo bueno que quieres.

Tu curación. Tu alegría. Tus relaciones. Tus soluciones. Ese trabajo. Ese cambio que deseas. Esa oportunidad. Vendrá a ti, de manera natural, con facilidad y de una multitud de formas.

Vendrá esa respuesta. Vendrá la dirección. El dinero. La idea. La energía. La creatividad. El camino se te abrirá. Confía en ello, pues ya ha sido planeado.

Preocuparse de cómo vendrá es inútil, un desperdicio y una disipación de energía. Ya está ahora mismo. Está en su lugar. ¡Sólo que no puedes verlo! Serás atraído hacia ello, o ello será atraído hacia ti.

 

Hoy me relajaré y confiaré en que lo bueno que necesito me encontrará. Ya sea por mis propios medios, o por medio de los demás, todo lo que quiero y necesito me vendrá cuando sea el momento.

Reflexión diaria A.A.

Principios, No personalidades

Al reflexionar sobre ello, la manera en que algunas veces los “dignos” alcohólicos han tratado de juzgar a los “menos dignos” es más bien cómica. Imagínate, si puedes, ¡un alcohólico juzgando a otro!.

* EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 37

¿Quién soy yo para juzgar a nadie? Cuando entré en la Comunidad, descubrí que todos me gustaban. Después de todo, A.A. me iba a ayudar a vivir una vida mejor sin alcohol. La realidad era que a mí no me podrían gustar todos y tampoco yo a ellos. A medida que me he desarrollado en la Comunidad, he aprendido a amar a todos solamente por haber escuchado lo que ellos tenían que decir. Esa persona allá, o ésta aquí, puede ser la que Dios ha elegido para darme el mensaje que necesito hoy. Siempre debo recordar anteponer los principios a las personalidades.

Comida para el pensamiento.

Nos atrevemos

¿Qué es lo que hay dentro de nuestra cabeza que sigue atreviéndose a tratar de probarnos una vez más que no somos tragones? ¿Qué clase de estupidez nos hace pensar que esta vez podremos salirnos con la nuestra y comernos ese bocado compulsivo? En un momento de ciega bravuconería, podemos perder meses o años del control que con tanto trabajo hemos logrado.

Nuestro ego es nuestro peor enemigo. Nos olvidamos de que quien es comedor compulsivo, siempre sigue siéndolo. Nos decimos a nosotros mismos que como lo hemos hecho tan bien durante tanto tiempo, seguramente podremos manejar una o dos pequeñas desviaciones. Nos rebelamos contra el programa y nos colocamos por encima de él. Nos olvidamos de que tenemos una enfermedad, y decidimos hacer lo que nos viene en gana, olvidándonos del hecho de que el comer ese primer bocado compulsivo estaremos destruyendo nuestra cordura y nuestra serenidad.

Debemos evitar a toda costa este tipo de atrevimientos. El mejor antídoto es la humildad, que nos recuerda la realidad de nuestra enfermedad. No somos como todos los demás. Nosotros somos comedores compulsivos y no nos atrevemos a echar por la borda nuestro programa.

Sálvame del tipo de atrevimientos que me destruyen.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Conforme miramos retrospectivamente nuestras carreras de tragones, debemos darnos cuenta que nuestras vidas eran un desastre. La dificultad está dentro de nosotros y no en la vida. La vida en sí era buena, pero la mirábamos desde un punto de vista negativo. Mirábamos la vida a través de un plato de comida y sólo veíamos destrucción. No podíamos ver toda la belleza, la bondad y propósito que había en el mundo, porque nuestra visión estaba nublada. Sólo percibíamos un solo camino a través de la estrechez de nuestra percepción. La gente podía vernos, pero nosotros no podíamos hacer ni ver lo que la vida significaba para los demás y lo que debería significar para nosotros. Entonces estábamos ciegos, pero ahora podemos ver.

– ¿Puedo ahora ver la vida como realmente es?

Meditación del Día.

No hay que temer a la maldad, porque el Poder de Dios puede vencerla. La maldad tiene el poder de lastimar seriamente sólo a aquellos que no se someten a la protección de un poder Superior. Esta no es una idea sentimental, sino que un hecho comprobado por nuestra experiencia. Hay que decirnos nosotros mismos que, pase lo que pase, ningún mal podrá hacernos daño en tanto que dependamos de un Poder Superior. Hay que estar seguro de la protección de la gracia de Dios.

Oración del Día.

Ruego que el temor a la maldad no me desanime. Pido que trate de colocarme hoy bajo la protección de la gracia de Dios.

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Comentarios en: "Diciembre 22" (1)

  1. gracias nuevamente por sus correos, se los agradezco infinito me sirven grandemente que pasen una muy feliz navidad y sigan echandole muchas ganas a ese plan de alimentacion solo por el dia de hoy

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