Corriente Independiente de La Laguna

15 de julio


Reflexión diaria A.A.

Orgullo

“Durante miles de años hemos estado exigiendo más de lo que nos corresponde de seguridad, prestigio y amoríos. Cuando parecía que estábamos teniendo éxito, bebíamos para buscar sueños mayores aún. Cuando estábamos frustrados, aunque fuera en parte, bebíamos para olvidar. Nunca había suficiente de lo que pensamos que queríamos.

En todos esos esfuerzos . . . el obstáculo paralizador había sido nuestra falta de humildad. Habíamos carecido de la perspectiva para ver que la formación del carácter y los valores espirituales tenían que estar en primer lugar, y que las satisfacciones materiales no eran el objetivo de la vida.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 76

Una y otra vez me acercaba al Paso Siete, sólo para retroceder y reconsiderar. Algo me faltaba y se me escapaba el impacto del Paso. ¿Qué había pasado por alto? Una simple palabra: la había leído pero la había ignorado, la base de todos los Pasos, en verdad de todo el programa de Alcohólicos Anónimos – esa palabra es “humildemente”.

Sabía cuáles eran mis defectos: constantemente posponía mis tareas; me enojaba fácilmente; sentía mucha autoconmiseración; y me preguntaba, ¿por qué yo? Entonces recordé, “el orgullo va antes de la caída”, y eliminé el orgullo de mi vida.

Comida para el pensamiento.

Abstinencia pura

Es fácil volvernos descuidados en nuestra abstinencia y en nuestro programa.  Aquí es donde el inventario diario se convierte en una ayuda invaluable.  Cuando nos sorprendemos haciendo un poquito de trampa en las cantidades de comida, poniendo pretextos para no asistir a las reuniones, no siguiendo los dictados de nuestro Poder Superior, es tiempo de hacer limpieza en casa.

Si hemos dejado de seguir nuestro plan de alimentación y estamos teniendo problemas con la abstinencia, quizá necesitemos ponernos en contacto con un padrino.  ¡A muchos nos cuesta trabajo admitir que no podemos hacer todo solos! El falso orgullo puede ser nuestra perdición

Si nos estamos obsesionando otra vez con la comida, o si empezamos a racionalizar las desviaciones de nuestro plan de alimentación, necesitamos examinar cuidadosamente nuestra vida emocional y espiritual.  Algo no embona.  Concentrarse en los Pasos Diez y Once es particularmente importante cuando los pensamientos y la conducta compulsivos nos indican que algo anda mal.

–      Hazme sensible al estado de mi salud emocional y espiritual, te lo ruego.

 

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Después de que dejamos de beber mediante el programa de T.A., gradualmente comenzamos a disfrutar de una paz de pensamiento y de una serenidad que jamás pensamos fuera posible lograr.

Esta paz de pensamiento está basada en el sentimiento de que fundamentalmente, todo está bien. Esto no significa que todo esté bien aparentemente. Hay pequeñas cosas que pueden seguir marchando mal, y las grandes cosas pueden continuar trastornándonos. Pero en lo profundo de nuestras almas sabemos que, con el tiempo todo marchará perfectamente ahora que estamos viviendo sobrios.

–      ¿He logrado una profunda calma interior?

Meditación del Día.

Se va ascendiendo por la escalera de la vida que llega hasta la eternidad. ¿Colocaría Dios nuestros pies sobre una escalera insegura? Su apoyo puede estar oculto, escondido en lugares secretos, pero Dios nos ha pedido que ascendamos por ella firmemente y confiados porque Él ha asegurado la escalera. La fe ofrece la fortaleza para subir firmemente por esta escalera de la vida. Hay que dejar toda seguridad a Dios, y confiar en que Él no habrá de dejarnos caer. Él está aquí para darnos toda la fuerza que se necesita para continuar ascendiendo.

 

Oración del Día.

 

–      Ruego porque pueda ascender por la escalera de la vida sin temor. Pido poder adelantar firmemente durante el resto de mi vida con fe y confianza.

El lenguaje del adiós.

Botones familiares.

“Tenía treinta y cinco años la primera vez que le contesté a mi madre y me rehusé a caer en sus juegos y en su manipulación. Estaba terriblemente asustada y casi no podía creer que yo estuviera haciendo esto. Encontré que no tenía que ser malvada. No tenía que empezar una discusión, pero podía decir lo que quería y necesitaba decir para cuidar de mí misma. Aprendí que podía amarme y honrarme a mí misma, y seguir preocupándome de mi madre – en la forma como yo quería- no en la forma como ella quería que lo hiciera.”

Anónimo.

¿Quién sabe mejor cómo presionar nuestros botones que los miembros de la familia? ¿A quién, aparte de los familiares, le damos tal poder? No importa por cuanto tiempo hayan estado en recuperación, nuestros familiares, las relaciones con miembros de la familia pueden ser provocadoras.

Una conversación telefónica nos puede arrojar a un torbellino emocional y psicológico que dure horas o días.

A veces, las cosas se ponen peor cuando empezamos la recuperación porque nos hacemos aún más conscientes de nuestras reacciones y de nuestro malestar. Eso es incómodo, pero bueno. Al comenzar este proceso de concienciación y de aceptación cambiamos, crecemos y nos curamos.

Este proceso de desapegarnos con amor de nuestros familiares puede llevar años. Lo mismo el proceso de aprender a reaccionar de una manera más efectiva. No podemos controlar lo que hacen o tratan de hacer ellos, pero nosotros podemos ganar cierto sentido de control acerca de cómo elegimos reaccionar.

Dejar de tratar de hacerlos actuar o tratarnos diferente.

Desengancharnos de su sistema rehusándonos a tratar de cambiarlos o de influir sobre ellos.

Sus patrones, especialmente sus patrones con nosotros, son asuntos suyos. Cómo reaccionemos, o cómo permitamos que estos patrones influyan sobre nosotros, es asunto nuestro. Cómo cuidemos de nosotros mismos es asunto nuestro.

Podemos amar a nuestra familia y aún así, rehusarnos a meternos en sus asuntos. Podemos amar a nuestra familia pero rechazar sus esfuerzos por manipularnos, controlarnos o producir en nosotros sentimientos de culpa.

Podemos cuidar de nosotros mismos con nuestros familiares sin sentirnos culpables. Podemos aprender a ser asertivos con miembros de la familia sin ser agresivos. Podemos fijar los límites que necesitemos y queremos establecer con nuestros familiares sin ser desleales a la familia.

Podemos aprender a amar a nuestra familia sin perder el amor y el respeto hacia nosotros mismos.

–      Hoy, ayúdame a empezar a practicar el cuidado de mí mismo con mis familiares. Ayúdame a saber que no tengo por qué permitir que sus asuntos controlen mi vida, mi día o mis sentimientos.

–      Ayúdame a saber que está bien que tenga determinados sentimientos hacia los miembros de la familia, sin culpa o vergüenza.

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