Corriente Independiente de La Laguna

12 de julio


Reflexión diaria A.A.

Renunciar al centro del escenario.

“Porque sin cierta dosis de humildad, ningún alcohólico puede permanecer sobrio . . . sin ella, la vida no tiene un fin muy útil, o, en la adversidad, no pueden reunir la fe que se necesita para afrontar cualquier emergencia.”

 

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 75

 

¿Por qué pongo tanta resistencia a la palabra “humildad”? Yo no soy humilde ante otra gente, sino ante Dios, como yo lo concibo. Humildad significa “demostrar un respeto sumiso”, y al ser humilde me doy cuenta de que yo no soy el centro del universo. Cuando bebía, el orgullo y el egocentrismo me consumían. Creía que el mundo entero giraba a mi alrededor, que yo era el capitán de mi destino.

La humildad me hace posible depender más de Dios para que me ayude a vencer mis obstáculos y mis propias imperfecciones para poder desarrollarme espiritualmente. Tengo que resolver problemas más difíciles para aumentar mi pericia y cuando encuentre los obstáculos de la vida pueda aprender a vencerlos con la ayuda de Dios. La comunión diaria con Dios demuestra mi humildad y me hace darme cuenta de que un ser más poderoso que yo está dispuesto a ayudarme si dejo de tratar de hacer, yo, el papel de Dios.

Comida para el pensamiento.

Crecer

No existe la magia.  Nada “sea una persona, lugar o cosa” nos va a dar una satisfacción instantánea y permanente.  Seguimos pensando en el fondo de la mente que hay alguna forma de manipular a la vida para que nos conceda todos nuestros deseos, aun cuando éstos se contradigan entre sí.

Cuando trabajamos con seriedad y con un esfuerzo honesto los doce Pasos, empezamos a crecer emocional y espiritualmente.  La abstinencia de la compulsión a comer hace posible este crecimiento interior.  No es fácil, pero definitivamente vale la pena el esfuerzo.

La aceptación y la renuncia son necesarias si es que vamos a vivir con satisfacción en el mundo real.  Las ilusiones grandiosas no ayudan gran cosa.  Llegamos a comprender que ciertos alimentos, emociones y actitudes no son para nosotros si es que vamos a conservar la cordura.

No existe la magia, pero hay un Poder Superior a nosotros que dirige nuestro crecimiento interior.

 

–      Dame disposición para crecer.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

El hoy es nuestro. Vivamos hoy como creamos que Dios quiere que lo hagamos. Cada día tendremos una nueva situación que no podemos prever. Pero podemos iniciar cada día con un callado momento en el cual pronunciemos una pequeña oración pidiendo a Dios que nos ayude ese día. El contacto personal con Dios, tal y como lo concebimos, nos llevará día a día más cerca de un conocimiento de su voluntad para nosotros. Al terminar el día damos gracias a Él por otras 24 horas de sobriedad. Un día completo, constructivo, ha sido vivido y estamos agradecidos.

–  ¿Estoy pidiendo a Dios Fortaleza cada día y dándole las gracias cada noche?.

 

Meditación del Día.

Si se cree que la gracia de Dios nos ha salvado, entonces hay que creer que Él está dispuesto a salvarnos más aún, y a mantenernos en el camino por aquel que hay que andar. Es más, un salvador humano no salva de ahogarse a un hombre para colocarlo en aguas más profundas y peligrosas, sino para ponerlo en tierra firme. Dios, quien es nuestro salvador, haría ciertamente esto y aún más. Él no habrá de arrojarnos por la borda, si se confía en Él.

 

Oración del Día.

Ruego poder confiar en que Dios me conservará en el camino recto. Pido porque pueda confiar en que Él no me dejará ir.

El lenguaje del adiós.

Deja ir el miedo al abandono.

“Dios mío, ¿Dónde estás? ¿Adónde te has ido?”

Tantas personas se han ido. Podemos habernos sentido tan solos. En medio de nuestras batallas y lecciones, podemos preguntarnos si Dios se ha ido también.

Hay días maravillosos en que sentimos la protección y la presencia de Dios, conduciéndonos y dirigiendo cada paso y cada evento. Hay días grises, secos, espiritualmente estériles en que nos preguntamos si hay algo en nuestra vida que ha sido guiado y planeado. En que nos preguntamos si Dios lo sabe o le importa.

Busca momentos de tranquilidad en los días grises. Fuérzate a la disciplina y a la obediencia hasta que venga la respuesta, porque vendrá.

“Criatura, no me he ido. Estoy aquí, siempre. Reposa en mí, con confianza. Toda tu vida está siendo guiada y planeada en cada detalle. Yo lo sé, y me importa. Las cosas se están resolviendo tan pronto como es posible para tu mayor bienestar. Confía y agradece.

Estoy aquí mismo. Pronto verás y comprenderás.”

 

Hoy recordaré que Dios no me ha abandonado. Puedo confiar en que Dios está conduciendo, guiando, dirigiendo y planeando con amor cada detalle de mi vida.

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