Corriente Independiente de La Laguna

9 de julio


Reflexión diaria A.A.

Soy un instrumento

Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 75

El tema de la humildad es difícil. Humildad no es pensar en mí mismo menos de lo que debo; humildad es reconocer que yo hago bien ciertas cosas, es aceptar cortésmente un elogio.

Dios puede hacer por mí sólo lo que puede hacer por medio de mí. La humildad es el resultado de saber que Dios es el que lo hace, no yo. A la luz de este conocimiento ¿cómo puedo sentirme orgulloso por mis logros? Yo soy un instrumento y cualquier trabajo que parezca estar haciendo es hecho por Dios a través de mí. Diariamente le pido a Dios que me libre de mis defectos, para que pueda con más libertad ocuparme de mis asuntos de A.A. de “amor y servicio”.

Comida para el pensamiento.

¿Hambre o tensión?

¿Qué tan a menudo hemos comido a causa de la tensión y no porque tuviéramos hambre? Aceptar que necesitamos tres comidas medidas al día sin comer nada entre ellas es establecer un patrón sensato que satisface nuestras necesidades nutricionales.  Cuando estamos tensos, podemos encontrar formas de relajarnos que no dañen nuestro cuerpo al engordarlo.

Aprender a relajar los músculos del estómago nos ayuda a liberarnos del hambre por tensión.  Con frecuencia, cuando hemos comido demasiado aprisa por causa de la tensión, nuestro estómago sigue enviando señales de hambre después de haber terminado de comer.  No ha habido suficiente tiempo para que el proceso digestivo registre la  satisfacción.  Sin embargo, nosotros podemos relajar conscientemente los músculos para que desaparezca la sensación de vacío.

La mejor cura para la tensión  es una fe creciente en nuestro Poder Superior.  Si estamos dispuestos a confiar en Él, en las pequeñas cosas de cada día, así como en los grandes eventos de nuestra vida, seremos capaces de relajarnos y cultivar la serenidad.

–      Señor, disuelve mi tensión y mi hambre.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

La desilusión y la confusión espiritual marcan nuestra edad. Muchos de nosotros hemos eliminado viejos ideales sin adquirir otros nuevos. Muchos hombres y mujeres se arrastran a través de la vida simplemente porque rehúsan a confiar en otro poder que no sea ellos mismos. Muchos de ellos creen que están siendo independientes, pero realmente sólo están cortejando al desastre. La ansiedad y el complejo de inferioridad han llegado a ser la mayor de las plagas modernas. En T.A. tenemos la solución para estas enfermedades.

–      ¿He cesado de confiar solamente en mí?

Meditación del Día.

La desilusión y la duda arruinan la vida. Los que dudan son los desilusionados. Cuando se está en duda, se está en el peligro desde el principio y no se va a ninguna parte. La duda envenena toda acción. Hay que enfrentarse a la vida con una actitud afirmativa. Existe el bien en el mundo, y se puede seguir ese bien. Existe un poder a nuestra disposición para ayudarnos a hacer lo debido. Por lo tanto, aceptemos esos milagros como evidencia del poder de Dios.

Oración del Día.

–      Ruego no quedar paralizado por la duda. Pido poder seguir adelante en el camino de la fe.

El lenguaje del adiós.

Gasta de más y gasta de menos.

Yo solía darle unas palizas mortales a mi marido con mi tarjeta de crédito. Me hacía sentir que tenía algún control, alguna manera de desquitarme de él.

Anónimo.

Me pasé diez años comprándome de todo en las ventas de garage. Ni siquiera me compré un par de zapatos nuevos. Todo ese tiempo que me estuve privando, mi esposo se la pasaba apostando en el juego, especulando en negocios arriesgados y haciendo lo que le daba la gana con el dinero. Aprendí que cuando tomé la decisión de que merecía tener las cosas que quería, y tomé la decisión de comprar algo que quería, había suficiente dinero para hacerlo. No se trataba de ser frugal; se trataba de privarme a mí misma y ser una mártir.

Anónimo.

Comprar compulsivamente o gastar en exceso nos puede dejar un sentimiento temporal de poder o satisfacción, pero al igual que otras conductas fuera de control, tiene predecibles consecuencias negativas.

Gastar de menos nos puede dejar sintiéndonos víctimas también.

Hay una diferencia entre gastar responsablemente y la privación del mártir. Hay una diferencia entre tratarnos bien económicamente a nosotros mismos y gastar en exceso. Podemos aprender a discernir la diferencia. Podemos desarrollar hábitos de gasto responsables que reflejan una alta autoestima y amor hacia nosotros mismos.

Hoy lucharé por lograr el equilibrio en mis hábitos de gastar. Si estoy gastando en exceso, me detendré y lidiaré con lo que está ocurriendo en mi interior. Si estoy gastando de menos o me estoy privando, me preguntaré a mí mismo si eso es necesario y qué es lo que quiero.

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