Corriente Independiente de La Laguna

Archivo para marzo, 2011

Tragones Anónimos en Ciudad Juárez, Chih. México


Si vives en Ciudad Juárez y deseas dejar de sufrir por el sobrepeso. Te invitamos a nuestro grupo en Ciudad Juárez.

LLama para obtener información de un grupo más cercano.

Grupo “Nuevo Amanecer”

Calle Ixcoatl 7905

Telefono: (656) 619-5112

 

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Vivir mi programa


Casi siempre tengo épocas difíciles en las que me alejo de mi Poder Superior, especialemnte cuando lamento mi pasado y tempo al futuro, ahora tengo un programa acción de aplicación diaria que me ayuda a volver a acercarme y a volver a reconciliarme con él. Eso es una gran diferencia para mi, pues antes me enojaba y alejaba con más frecuencia, sin causa y razón, sin estar consciente de ello, ahora puedo volver a él cuando practico la humildad y la honestidad en mi día a día, solo por hoy.

Me hace falta hacer una lectura y reflexionar cada día, a ponerle acción porque las ganas se acaban.

El programa a través de la unidad del grupo, unidad de propósito, siento que cuando nos concentramos en la báscula la unidad se tambalea, el propósito del grupo es el minimo desea de dejar de comer inadecuadamente, ya no estoy solo, hay personas que me comprenden y que viven lo mismo que yo vivo, ya no me siento más el espécimen raro de mi familia, por no ser como ellos son o quieren que yo sea. Ahora puedo ser lo que soy y mi Poder Superior esta conmigo.

 

La abstinencia viene primero


Yo no estoy de acuerdo con la definición de abstinencia que aparece en el folleto Un Compromiso a la Abstinencia. Para mí, comer compulsivamente y darme atracones son comportamientos causados por una reacción a determinados alimentos. Por lo tanto, la abstinencia es abstenerse de consumir aquellos alimentos que tiene cualidades adictivas.

En AA estás sobrio o no lo estás. Los miembros se abstienen de todo lo que contenga alcohol. No puedo seguir llamándome comedor compulsivo, si no reconozco que soy un adicto a la comida, adicto a ciertos alimentos que me hacen actuar compulsivamente en todas las áreas de mi vida.

Ya no estoy confundido por las distintas definiciones de abstinencia. Me ha llevado quince años lograr abstenerme de determinados alimentos a los que era adicto, y hoy me siento libre de esa adicción.

¿La abstinencia es lo más importante en mi vida. Si como compulsivamente, cada área de mi vida se ve afectada. Entonces, no tengo contacto con mi ser espiritual. Estoy siendo mi propio Dios. Entonces es que le he dado a la comida el poder de ser más poderosa que Dios, y entonces no habrá razón de ser de mi vida.

Ahora veo que cuando no me abstenía de comer compulsivamente aquellos alimentos a los que era adicto, mi cerebro estaba tan trastornado que era incapaz de comprender los pasos. Estaba demasiado ocupado preocupándome de cómo y cuándo iba a darme mi siguiente atracón y no era capaz de sentir mi impotencia y la ingobernabilidad de mi vida. (Paso 1)

Estaba buscando comida para hacer más llevadera mi dependencia de la gente, las cosas y los lugares, en vez de buscar a mi Dios (Pasos 2 y 3)

Tenía que tener la comodidad de la comida para soportar el dolor de mis propios defectos de carácter y de reconocer que no soy perfecto. (Pasos 4 y 5)

Sólo Dios sabe cuánto dolor sentí al tener que aceptar mis defectos, estar dispuesto a ser liberado de ellos y hacer mis reparaciones. (Pasos 6 al 9)

Seguía considerando a la comida como mi Dios, así no tendría que continuar haciendo mi inventario personal y luego admitir que yo era menos que perfecto. (Paso 10) Rezaba por la comida y a la comida, y no tenía conciencia de mi espiritualidad, sólo de la comida. (Paso 11)

El único mensaje que podía dar a los recién llegados era el de la recaída y el pensamiento irracional, porque elegí seguir comiendo. (Paso 12)

Para mí, la abstinencia ha de lograrse antes de comenzar a practicar los pasos. No creo que los pasos puedan convertirme en abstinente. Estar dispuesto a sentir y aprender a afrontar la vida como venga, vendrá sólo después de que esté dispuesto a no volver a comer de nuevo. Tengo que crecer y actuar como un adulto, no como un niño. Los instrumentos de recuperación junto con mi abstinencia serán los que me mantengan en recuperación. No puedo mantenerme abstinente de mis comportamientos compulsivos si elijo aislarme no yendo a las reuniones, si no pido ayuda a mi padrino, si no reservo tiempo para rezar y meditar, leer y escribir un diario. Y si no establezco un plan de comida diario, no estoy abstinente.

Debo proteger mi anonimato y el de mis compañeros. Debo continuadamente colaborar con mis compañeros, mi grupo y mi intergrupal a través del servicio. Los instrumentos fueron diseñados para mantenerme abstinente, pero he de usarlos. Gracias a Dios por TA, por mi programa de recuperación y por esta maravillosa herramienta que es la abstinencia.

Paradojas misteriosas


Tal es la paradoja de la sugerencias en A.A.: la fortaleza que se levanta de la derrota y la debilidad completa; la pérdida de la vida antigua como condición para encontrar una nueva vida.

A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 49

¡Qué misterios más gloriosos son las paradojas! Con la lógica no las podemos solucionar, pero cuando las reconocemos y las aceptamos, reafirman algo en el universo que sobrepasa la lógica humana. Cuando me enfrento con algún temor, se me da ánimo; cuando presto ayuda a un hermano o a una hermana, se aumenta mi capacidad para amarme a mí mismo; cuando acepto el dolor como parte de la experiencia de desarrollarme en la vida, experimento una felicidad más grande; cuando miro mi lado oscuro me veo bañado en una nueva luz; cuando acepto mis debilidades y me entrego a un Poder Superior, la gracia me infunde una fortaleza imprevista. Llegué tambaleando a A.A., en desgracia, no esperando nada de la vida, y se me ha dado la esperanza y la dignidad. Milagrosamente, la única forma de guardar las dádivas del programa es la de seguir pasándolas a otros.

¡Mantengámoslo simple!


Algunas horas después me despedí del Dr. Bob . . . Su maravillosa y amplia sonrisa estaba en su rostro cuando me dijo en forma casi divertida, “Recuerda, Bill, no echemos esto a perder. ¡Mantengámoslo simple!” Yo salí sin poder pronunciar una palabra. Esta fue la última vez que lo vi.

A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 217

Después de años de sobriedad, de vez en cuando me pregunto a mí mismo: “¿Es posible que sea tan sencillo?” Luego, en las reuniones, veo a los escépticos y a los desengañados de años pasados que han logrado salir del infierno siguiendo el camino de A.A., dividiendo sus vidas, sin alcohol, en segmentos de 24 horas, durante las cuales practican unos cuantos principios lo mejor que pueden. Y de nuevo me doy cuenta de que, aunque no sea siempre fácil hacerlo, si lo mantengo sencillo, funciona.

Proyecta los planes, no los resultados


Comprender que no tenemos poder para planear los resultados de nuestros planes es un paso importante para aceptar la realidad. Hacemos planes basados en la información, en la experiencia y en la comprensión de que disponemos. Sin embargo, el resultado de nuestros planes depende de circunstancias que generalmente están más allá de nuestro control.

Cuando aceptamos el hecho de que los resultados de nuestros planes siempre están en manos de nuestro Poder Superior, podemos descansar y dejarle a Él el resultado. Cuando no insistimos compulsivamente en que la vida vaya de acuerdo con nuestros designios, somos capaces de evitar la inevitable frustración producida por una actitud tan irreal. Por muy buenas que sean nuestras intenciones, nuestros designios siempre son finitos y basados en un conocimiento limitado. Necesitamos confiar en un Poder que es superior a nosotros mismos.

La idea de lo que más nos conviene a nosotros y a las personas que amamos puede no ser siempre correcta, de acuerdo con la voluntad de Dios. La fe que tenemos en que Él llevará a cabo sus designios para con nosotros, aunque no los comprendamos, nos libera de mucha ansiedad y frustración.

Te dejo a ti los resultados.

Acción correcta


La comprensión es la clave de los principios y las actitudes correctas, y la acción correcta es la clave del buen vivir.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 131

Llegó un momento en mi programa de recuperación en que la tercera línea de la Oración de la Serenidad – “la sabiduría para reconocer la diferencia” – quedó impresa indeleblemente en mi mente. Desde aquel momento, tenía que enfrentarme con esta conciencia de que todas mis acciones, todas mis palabras y todos mis pensamientos estaban dentro o fuera de los principios del programa. Ya no podía ampararme en las racionalizaciones ni en la locura de mi enfermedad. La única línea de acción que tenía abierta, si iba a llegar a una vida feliz para mí mismo (y para mis seres queridos) era la de obligarme a mí mismo a hacer un esfuerzo para comprometerme y ser disciplinado y responsable.

 

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