Corriente Independiente de La Laguna

Archivo para febrero, 2011

Soy Rogelio, un enfermo de tragonismo


Hola, soy Rogelio M. un joven de 18 anos, llegué al grupo hace 4 meses y pesando 126.6 kg., sufriendo mucho, pues además de mis complejos por mi aspecto físico estaba muy angustiado pues me diagnosticaron un quiste, razón por la cual. necesitaba una intervención quirúrgica, pero debido a mi gran sobrepeso no la podían realizar en aquellos mementos, por lo que el médico me indicó que era urgente que bajara de peso, fue por eso que me presenté al grupo de Tragones Anónimos “FUENTE DE VIDA”, pidiendo un anexo (eso significa que me quede a vivir ahí) por 4 meses, donde mis compañeros además de hospedarme, me dieron un plan de alimentación: y una terapia constante que me ayuda a que el día de hoy, 4 y medio meses después estoy pesando 90.4 Kg. Y lo mas especial de todo es que al acudir nuevamente con el medico me dijo que era tanta la mejoría de mi padecimiento por la bajada de peso, que ya no me iba a operar porque ya no era necesario, pero que debía continuar bajando de peso El día de hoy ya no estoy anexado, pero continué asistiendo a la terapia que el grupo me ofrece, y con el plan de alimentación que me hace sentir cada día mejor, tanto física como emocionalmente. Por eso quiero decirles a todos los chavos que, como yo, son obesos, que hay un lugar en el que yo poco a poco estoy adquiriendo un cuerpo y una figura nueva.

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A ponerle acción


Hay acción y más acción. “La fe sin obras es fe muerta” . . . Ser servicial es nuestro único propósito.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 82-83

Ya sé que el servicio es una parte vital de la recuperación, pero frecuentemente me pregunto, “¿qué puedo hacer yo?” ¡Simplemente empezar con lo que tengo hoy! Miro a mi alrededor para ver dónde hay una necesidad. ¿Están llenos los ceniceros? ¿Tengo yo pies y manos para vaciarlos y limpiarlos? ¡De repente me veo participando! El mejor orador puede hacer el peor café; el miembro que es mejor con los recién llegados puede que no sepa leer; el que esté deseoso de hacer la limpieza puede que haga un desbarajuste con la cuenta del banco – sin embargo, cada una de estas personas y de estos oficios son esenciales para un grupo activo. El milagro del servicio es éste: Cuando yo uso lo que tengo, me encuentro provisto de más de lo que nunca hubiera podido sospechar.

Si es tu voluntad


cuando se hagan peticiones específicas, será bueno agregar a cada una de ellas esta reserva: “. . . si es Tu voluntad”.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 109

Yo simplemente pido durante el día que Dios me dé la mejor comprensión de su voluntad que yo pueda tener para ese día, y que se me conceda la gracia para cumplirla. Según transcurre el día, puedo hacer una pausa cuando me encuentro en situaciones que debo enfrentar o con otras decisiones que debo tomar, y renovar la simple petición: “Hágase Tu voluntad, no la mía”.

Siempre debo tener en mente que en todas las situaciones yo soy responsable del esfuerzo y Dios es responsable del resultado. Puedo “desprenderme y dejárselo a Dios” repitiendo humildemente: “Hágase Tu voluntad, no la mía”. La paciencia y la perseverancia en buscar Su voluntad para conmigo, me librarán del dolor que dan las expectativas egoístas.

 

Aprender la moderación


Si nosotros hubiéramos sabido cómo practicar la moderación, no nos hubiéramos vuelto comedores compulsivos. Segur los lineamientos de la abstinencia nos permiten comer con moderación. Trabajar los Doce Pasos nos enseña a aplicar la moderación en otras actividades.

Saber cuándo detenernos implica conocernos a nosotros mismos. Tendemos a dejarnos llevar por nuestra determinación a terminar un trabajo hoy, a explicar la historia de nuestra vida a un nuevo amigo en una sola tarde, a terminar un proyecto importante en un tiempo récord. La tendencia a devorar la vida en enormes bocados puede ser tan perjudicial como la compulsión por comer. Esa compulsión por no dejar nada pendiente, en especial la comida.

Es la serenidad que adquirimos del contacto con nuestro Poder Superior lo que nos salva de desgastarnos en forma compulsiva. Estar conscientes del callado Poder y del orden que sostiene toda vida calma nuestra personalidad sobreestimulada. Depender de Dios, tal como cada uno de nosotros lo concibe, nos brinda el apoyo y la confianza para contentarnos con esfuerzos y logros moderados.

Enséñame a practicar la moderación.

Dos tipos de orgullo


 

La rectitud orgullosa de la “buena gente” a menudo puede ser tan destructiva como los pecados notorios de aquellos de los llamados menos rectos.

* * * *

Nos encantaba destacar a voces el hecho pernicioso de que millones de los “buenos hombres de la religión” estaban todavía matándose unos a otros, en nombre de Dios. Esto, por supuesto, significaba únicamente que habíamos sustituido el pensamiento positivo por el negativo.

Después de ingresar en A.A., tuvimos que darnos cuenta de que esta actitud había sido una forma de alimentar el ego. Al hacer resaltar los pecados de algunas personas religiosas, podíamos sentirnos superiores a todas. Además, podíamos evitar un examen de algunos de nosotros propios defectos.

La indignación virtuosa, el mismo defecto que habíamos despreciado y condenado en otros, era el mal que nos aquejaba. Esa forma farisaica de respetabilidad fue nuestra ruina, en lo concerniente a la fe. Pero al fin, empujados a A.A., aprendimos la verdad.

Que es para mí la abstinencia


Hay dos palabras muy importantes, a ninguna le puedo asignar una mayor importancia: cordura y valor.

Para los recién llegados a TA les puede parecer muy extraño que se hable de lo que significa la cordura, pueden pensar: “Pero si yo no estoy demente como ellos, solo tengo sobrepeso”. Ese fue mi pensamiento cuando leí en uno de los doce pasos que “devolvernos el sano juicio”. Quizá alguien de ustedes se pueda identificar con esto: Jamás comer en exceso delante de comedores normales (nos dicen, y lo creemos: Con lo que comes no es para que tenga tal sobrepeso) y confirmamos: Si, es que tengo tendencia a engordar. Pero algunos de nosotros, lo aceptemos o no, devoramos todo lo que estaba a nuestra vista, muchos pequeños bocados, ocultándonos de miradas indiscretas, en forma cuidadosa y furtiva para no hacer ruido y deshacernos de las evidencias de nuestros atracones.

¿Y que hay sobre los ingeniosos métodos usados a todas las horas del día y la noche en busca de un motor y de comida que consumir? Por ejemplo, encontrar diferentes tiendas a las que ir para que no nos reconozcan; luego inventándonos historias en el mostrador para explicar, sin que nadie nos lo solicite, las enormes cantidades de comida basura a unas horas tan extrañas.

Es muy probable que todos tenemos nuestros pequeños juegos que agregar a los citados. Ningunos son racionales o cuerdos; ellos son locura. Estaré eternamente agradecida por no tener que vivir tales tormentos como los que experimentaba ante el pensamiento de que me sorprendieran en ellos. Con cordura yo puedo, con la mente clara, elegir entre comer en exceso o no.

La locura del comer a escondidas – la culpabilidad, la ansiedad y el miedo –destruyeron mi valor, mi auto estima. Me sentía peor que cualquier persona que hubiera vivido nunca; Mis hábitos eran los peores, Llegué a ser la persona más obesa y si daba la casualidad que había en ese momento alguna persona masa gorda que yo, o bien mi grasa era más desagradable o esa persona era superior a mí mental y emocionalmente. Era una forma sutil de egocentrismo; todo se refería a mi, solo que estaba distorsionado y limitando mi pensamiento solo a los aspectos negativos.

Aunque siempre he tenido fuerza de voluntad, y he sido extrovertido y feliz funcionalmente (la risa y la comedia son métodos agudos de autodefensa), al final siempre salía por el camino más corto. Mis opiniones parecían válidas, pero eran diferentes a las de “ellos” así que naturalmente yo estaba en un error, y no solo me había equivocado sino que era un persona extraña. Esto me llevaba fijarme en los detalles más mínimos: ”esta persona hace la limpieza de una forma distinta y con más frecuencia de lo que yo lo hago. Esta persona debe estar haciéndolo bien y yo debo estar haciéndolo mal”.

Yo me desesperaba acerca de estas diferencias, escondiendo mi dolor de los demás y sobre todo de mi, no solo atiborrándome de basura casi continuamente sino también buscando y encontrando, con una voluntad asombrosa, los pros y los contras de aquellos que estaban a mi alrededor. Así podía decir: ”Bueno, por lo menos yo no hago eso”.

La abstinencia significa pues que he recibido salud y valor propio. Digo Recibido” cuidadosamente; la abstinencia simplemente representa la oportunidad de encontrar y trabajar por ambas cosas, cordura y, especialmente, el propio valor, porque los viejos hábitos son difíciles de romper.

Mientras que la abstinencia me ha dado una nueva vida – ese “algo” que estaba fuera de mi alcance y que he pasado buena parte de mi vida buscándolo o tratando de comprarlo a charlatanes o profesionales – no es un “ellos vivieron felizmente por siempre jamás después de la pastilla”. Es, sin embargo, la llave. Sin abstinencia, no puedo siquiera empezar a cavar mi camino desde la oscuridad de una carrera de toda la vida de la progresiva y destructiva enfermedad de la compulsión por la comida.

Soy libre por fin para continuar el sendero que dejé hace algunas 24 horas – el sendero a una vida llena de aprendizaje, crecimiento y cambio. Soy libre para elegir abstinencia o muerte. Se ha reducido a eso para mí. Abstinencia es la forma más suave, más fácil

Debo recordar siempre que mi enfermedad es incurable y que se defiende de la abstinencia, siempre tengo presente que hay una línea muy delgada entre mi libertad y mi anarquía entre mi sano juicio y mi locura.

Mis opciones


El hecho es que la mayoría de los alcohólicos, por razones que todavía son oscuras, cuando se trata de beber, han perdido su capacidad para elegir. Nuestra llamada fuerza de voluntad se vuelve inexistente.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 22

Mi impotencia ante el alcohol no cesa cuando yo dejo de beber. En sobriedad, yo todavía no tengo opción – no puedo beber.

La opción que sí tengo es la de recoger y usar el “juego de herramientas espirituales” (Alcohólicos Anónimos, p. 23). Cuando hago esto, mi Poder Superior me exonera de mi falta de opción – y me mantiene sobrio un día más. Si yo pudiera optar por no tomar un trago hoy, ¿qué necesidad tendría entonces de A.A. o de un Poder Superior?

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