Corriente Independiente de La Laguna

Doce Pasos


  1. Admitimos que éramos impotentes ante la comida, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
  2. Llegamos al convencimiento de que un Poder Superior podrá devolvernos el sano juicio.
  3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
  4. Sin miedo, hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
  5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.
  6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.
  7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
  8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
  9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
  10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
  11. Buscamos, a través de la oración y la meditación, mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
  12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los tragones y practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

Primer Paso:

“Admitimos que éramos impotentes ante la comida y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.”

“En Tragones Anónimos (TA) comenzamos nuestro programa de recuperación admitiendo que éramos impotentes ante la comida. Muchos de nosotros nos rebelamos cuando nos desafiaron a admitir la derrota para controlar nuestra forma de comer. Cada cierto tiempo en el pasado o periódicamente fuimos capaces de hacerlo. Insistíamos en pensar: Nuestra  manera de comer puede estar fuera de control en este momento, pero algún día tendremos la fuerza de voluntad suficiente para controlar nuestros  excesos en el comer, y ese día, ya no la volveremos a perder. Sin embargo, para muchos de nosotros, los días de comer controladamente se fueron volviendo menos numerosos y mas lejanos, hasta que al fin, recurrimos a TA en busca de una nueva solución.”

“En TA aprendimos que no es la falta de fuerza de voluntad lo que nos  convierte en tragones. De hecho, los tragones a  menudo demuestran poseer una cantidad excepcional de fuerza de voluntad”.

Comer Compulsivamente es una enfermedad que no puede ser controlada por la  sola fuerza de voluntad. Ninguno de nosotros escogió tener este desorden  más que si hubiera decidido tener cualquier otra enfermedad. Podemos dejar  ahora de CULPARNOS O DE CULPAR A OTROS a causa de nuestra forma compulsiva de comer.

La enfermedad de la comida compulsiva es de tres naturalezas: FISICA,  EMOCIONAL Y ESPIRITUAL.

Comer compulsivamente no se origina simplemente de los malos hábitos  alimenticios aprendidos en la infancia, ni a causa de problemas y  desajustes, ni únicamente por amor a la comida, a pesar de que estos tres  factores pueden influir en su desarrollo. Es posible que muchos de nosotros  hayamos nacido con una predisposición física o emocional para comer compulsivamente. Cualquiera que sea la causa, la realidad hoy es que, en lo concerniente a comida, nosotros no somos como la gente normal.”

Igual que los tragones, los comedores normales en alguna  ocasión encuentran placer y evasión de los problemas de la vida consumiendo  comida en exceso. Los tragones, sin embargo, a menudo  presentan una REACCION ANORMAL: cuando abusamos, no podemos  detenernos.

Un comedor normal se siente lleno y pierde interés en la comida.  Nosotros,  los tragones, ansiamos más. Algunos de nosotros, inclusive,  tenemos una reacción hacia determinados alimentos: mientras otros pueden  sentarse confortablemente y comer porciones sencillas, nosotros nos  sentimos impulsados a comer otra porción después de terminar la primera….  y otra mas…. y otra mas. No todos los tragones podemos  identificar estos alimentos determinados que nos causan problema, pero  muchos si podemos hacerlo. Lo que todos nosotros parecemos tener en común es que NUESTROS CUERPOS Y NUESTRAS MENTES parecen mandarnos señales acerca de la comida, que son muy diferentes de los que reciben los comedores normales.

Hemos descubierto a través de muchas experiencias compartidas, que no importa por cuanto tiempo nos abstengamos de comer compulsivamente, y no importa cuan aptos nos hayamos vuelto para enfrentar los problemas de la  vida, nosotros siempre tendremos estas tendencias anormales. Aquellos de  nosotros que hemos regresado a nuestros comportamientos de comida  compulsiva, aun años después de habernos recuperado, hemos descubierto que  detenernos se vuelve más difícil  que nunca.

Definitivamente, si queremos liberarnos de la esclavitud de la comida  compulsiva, tenemos que “abstenernos de todos los alimentos y patrones de conducta en la alimentación que nos causan problemas.”

“Si nunca comemos en exceso, no dispararemos la reacción que nos hace  ansiar mas. Pero esto también se ha comprobado que es imposible de  conseguir solo por el poder de la fuerza de voluntad. Antes de encontrar TA, cada dieta o periodo de control era seguido por un periodo de comida  descontrolada. Esto era a causa de que nuestra enfermedad no es solamente de naturaleza física, sino también emocional y espiritual. Estábamos OBSESIONADOS con la comida, y no había cantidad de auto-control o pérdida de peso suficiente para curarnos. A causa de esta OBSESIÓN, siempre llegaba  otra vez el día cuando de nuevo, el exceso de comida, nos parecía tan  invitador, que no era posible resistirlo, y nuestras firmes resoluciones eran olvidadas. Tarde o temprano comenzábamos de nuevo a comer en exceso, y  gradual o rápidamente, la compulsión empeoraba hasta que quedábamos completamente fuera de control.

Esta OBSESION MENTAL era algo de lo que no podíamos liberarnos por la sola  fuerza de nuestra voluntad humana. Otro poder mas fuerte que nosotros tenia que ser encontrado para liberarnos, si deseábamos detenernos en nuestra carrera de comida compulsiva y mantenernos abstinentes.”

“Muchos de nosotros nos negábamos a aceptar que teníamos esta enfermedad.

En TA se nos ha dado el valor para echarle una buena mirada a nuestra manera  compulsiva de comer, a nuestra obesidad y a todas las cosas  autodestructivas a las que hemos recurrido para evitarla: las dietas, el  ayuno, el ejercicio en exceso o los laxantes. Una vez que somos lo suficientemente HONESTOS para examinar nuestra historia, ya no podemos  negarlo por mas tiempo: nuestra manera de comer y nuestras actitudes hacia  la comida no son normales, tenemos esta enfermedad.”

“La segunda parte del Primer Paso, “admitimos que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables“, también ha sido muy difícil para muchos de nosotros aceptarla. Pensamos que hemos manejado muy bien nuestra vida a  pesar de los problemas con la comida y el peso. Somos personas responsables  en el trabajo y manejamos nuestros hogares con éxito razonable. Tenemos  buenos amigos, y muchos de nosotros hemos hecho matrimonios bastante  buenos. Que nada de esto nos hiciera felices, se debía seguramente al hecho  de que éramos o nos sentíamos gordos.

Si solo consiguiéramos alcanzar el peso ideal, la vida seria perfecta.  Definitivamente, seria exagerado decir que éramos incapaces de manejar  nuestras vidas. Probablemente necesitábamos algo de ayuda para controlar  nuestra comida compulsiva, pero en los demás aspectos de nuestra vida, lo  estábamos haciendo muy bien.

De nuevo una HONESTA mirada a nuestro alrededor nos ayudo a aceptar el  Primer Paso.

Realmente

  • ¿Hacíamos un trabajo excelente o solamente para salir del paso? ¿Nuestra casa era un lugar agradable para vivir o habitábamos en medio de  una atmósfera de depresión e ira?
  • ¿Nuestra infelicidad crónica, a causa de nuestros problemas con la comida,  no habían afectado nuestras amistades y nuestro matrimonio?
  • ¿Estábamos en verdadero contacto con nuestros sentimientos, o enterrábamos  nuestro miedo y nuestra angustia bajo una falsa alegría?”

“Algunas veces reconocimos que teníamos problemas, pero sentíamos que la  vida seria mas fácil si solo pudiéramos controlar nuestra forma compulsiva  de comer. Sin embargo, cada vez que nos detuvimos, descubrimos que vivir sin exceso de comida era insoportable. Aun alcanzando el peso deseado no  lográbamos curar nuestra infelicidad. Muchos de nosotros creíamos que  nuestras vidas serian mejores si aquellos que nos rodeaban hicieran lo que queríamos. Pensábamos que todo mejoraría si nuestro jefe reconociera  nuestro valor; o si nuestros esposos nos dieran la atención que  necesitábamos; si nuestros hijos se comportaran bien, o si nuestros padres  nos dejaran en paz. Nuestras vidas también se convertían en incontrolables cuando la computadora se echaba a perder, o cuando nuestra cuenta de cheques no balanceaba. Sufríamos a causa de la vida incontrolada de otras  personas o a causa de nuestra mala suerte. ¿Qué otra alternativa nos  quedaba? Comíamos para aplacar el miedo, las ansiedades, la ira, las  decepciones. Comíamos para escapar a la presión de nuestros problemas o al aburrimiento de la vida diaria. Posponíamos todo, nos escondíamos y comíamos.”

“Antes de que llegáramos a TA y comenzáramos a discutir nuestras  experiencias con otros tragones, no nos dábamos cuenta cuanto  daño nos habíamos hecho y le habíamos hecho a los demás, al intentar  controlar cada detalle de la vida. No fue sino hasta que comenzamos a recuperarnos que nos dimos cuenta del infantil egoísmo que dirigía nuestras obstinadas acciones.

Al tratar de controlar a otros a través de la manipulación o la fuerza directa, habíamos lastimado a aquellos a quienes amábamos.

Cuando tratamos de controlarnos a nosotros mismos terminábamos completamente desmoralizados. Aun cuando lo conseguíamos, no era suficiente para hacernos felices. Nos escondíamos de nuestro dolor comiendo, y nunca pudimos aprender de nuestros errores; nunca crecimos.”

“Algunos de nosotros nos resistíamos a aceptar el Primer Paso porque nos parecía que era pensar negativamente. Si nos decíamos a nosotros mismos que éramos impotentes ante la comida, entonces, razonábamos !Que nos  programaríamos para dirigirnos directamente hacia el tragar compulsivamente!

Más tarde descubrimos que lejos de ser un factor negativo, la admisión de  nuestra impotencia ante la comida, abría la puerta hacia un increíble y  recién encontrado poder. Por primera vez en nuestras vidas reconocimos,  descubrimos, y aceptamos la verdad acerca de nosotros  mismos. Somos tragones. Tenemos una enfermedad incurable. Los diabéticos que necesitan usar insulina a riesgo de quedarse ciegos o morir, a menos que  admitan la verdad sobre su condición diabética, lo aceptan, y toman la medicación prescrita. Sucede lo mismo con nosotros los tragones. Mientras nos neguemos a reconocer que tenemos esta debilitante, terminal y fatal enfermedad, no nos sentiremos motivados a UTILIZAR EL  TRATAMIENTO DIARIO QUE NOS DARA LA RECUPERACION.  La negación de la verdad nos conduce hacia la destrucción.  Solo el admitir honestamente ante nosotros mismos la realidad de nuestra condición, nos puede salvar de la comida destructiva.”

“Solo el admitir honestamente ante nosotros mismos la realidad de nuestra condición, nos puede salvar de la comida destructiva.

Este mismo principio se aplica a nuestras vidas incontrolables. Mientras nos mantengamos creyendo saber que es mejor para nosotros, permaneceremos aferrados a nuestras actitudes habituales de pensamiento y acción. A pesar de que estas formas de pensar y de actuar fueron las que nos condujeron a la situación dañina e infeliz en la que nos encontrábamos cuando llegamos a TA. En el Primer Paso reconocemos la verdad acerca de nosotros mismos.

Nuestros sistemas para manejarnos no ha tenido éxito, y necesitamos descubrir un nuevo enfoque de la vida. Habiendo reconocido esta verdad seremos libres para cambiar y aprender.

Una vez que nos hemos convertido en PERSONAS RECEPTIVAS, podemos abandonar viejos patrones de pensamiento y de conducta que nos fallaron en el pasado,  comenzando con nuestra comida y nuestro peso. Una HONESTA apreciación de nuestra experiencia nos ha convencido de que no podemos manejar la vida únicamente con nuestra obstinada voluntad. Al principio ADMITIMOS esta  verdad INTELECTUALMENTE para finalmente llegar a ACEPTARLA EN NUESTROS CORAZONES. Cuando esto sucede hemos aceptado finalmente el Primer Paso y ya estamos listos para avanzar en nuestro programa de recuperación.”

Primer Paso: “Admitimos que éramos impotentes ante la comida, y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables”

  1. ¿De qué manera mis batallas con el comer compulsivo o con el peso me han preparado para hacer el primer paso?
  2. ¿Qué significa para mi ser impotente ante la comida? Creo que la respuesta a mi comer compulsivo consiste en controlar la comida? ¿Que sucedería si dejo de controlar y acepto mi impotencia respecto a la comida? Que haría diferente?
  3. El primer paso dice: Admitimos que éramos impotentes ante la comida” ¿Existe alguna diferencia entre admitir algo y aceptarlo? Cual es la diferencia para mi?
  4. ¿De qué manera me afecta el comer compulsivo? Es solo el impacto en el peso, el tamaño y la apariencia? Que otras áreas de mi vida son afectadas por la enfermedad del comer compulsivo?
  5. ¿Cómo sería para mi la recuperación del comer compulsivo? En que seria distinta la vida?
  6. El Dr. Silkworth dice en el libro Grande de AA. que un alcohólico experimenta “el fenómeno del deseo vehemente” cuando se le dispara la alergia del cuerpo al tomar el  primer trago. ¿Puedo aceptar la idea de la manifestación física de la enfermedad? Si es así, creo que tengo “comidas compulsivas” ¿Cuáles son  esas comidas compulsivas?
  7. Muchos de nosotros creemos que no tenemos comidas compulsivas, más bien hemos identificado conductas o acciones compulsivas cuando de comer se trata. Estas acciones nos llevan hacia o están regularmente conectadas con el atracón. ¿Tengo conductas compulsivas? ¿Cuales son?
  8. El libro Grande dice:”el fenómeno del deseo vehemente se limita a esta clase y nunca ocurre en el bebedor moderado promedio. Estos tipos alérgicos nunca pueden usar el alcohol en forma segura de ningún modo” ¿Anida en mi la creencia de que puedo comer mis comidas compulsivas personales? ¿He tratado de trabajar el programa mientras continuaba comiendo esas comidas? ¿Estaría yo dispuesto a abstenerme de mis comidas y conductas compulsivas por un periodo de tiempo? ¿Por qué si , o por qué no?.
  9. ¿Cuál es el efecto que la comida y/o el comer compulsivo me producen?  ¿Existe alguna situación específica donde la comida esté haciendo algo por mi? ¿Cuál es esa situación y que es lo que la comida hace por ti que tú no puedes hacer por ti mismo?
  10. ¿Cómo actuó cuando estoy a dieta? ¿Son esas acciones diferentes cuando estoy trabajando un programa de 12 pasos? ¿Cuál es la diferencia?

¿Eres un tragón?

¿Qué quiere decir ser impotente ante la comida y que tu vida se haya vuelto ingobernable? Puede significar que pesas 60 Kg. de más o que estás a punto de perder tu trabajo, así como tu salud. Puede ser también que pasas un largo porcentaje de tu tiempo, planeando una dieta, llevarla a cabo durante un periodo, luego parrandeándote y de nueva cuenta la ropa que tienes en e! closet ya no te queda, odiándote por todo esto y también odiando a los que te rodean. También puede ser que consumes cantidades exageradas de alimento, la vomitas para no aumentar de peso y vivir en un constante temor de que la gente se de cuenta. ¿Qué tan loco estás? También puede ser que pasas tanto tiempo en la comida que el resto de tu vida se está desmoronando.

Si la obsesión por la comida te está controlando, tienes que hacer un conocimiento de ello en algún aspecto, aunque no estés todavía preparado para admitírtelo a ti mismo y ante los demás. “He aumentado unos kilitos de más, pero los bajo cuando me lo proponga y que encuentre la dieta exacta y que me sostenga en ella”. Todos nos decimos lo mismo, cuando la comida, el comer y el peso se ha convertido en un problema y procedemos a buscar la dieta perfecta, o tratamos de arreglar las circunstancias a nuestro alrededor para que nos motive a comer menos. Algunos de los métodos pueden resultar por un periodo de tiempo pero para el tragón ninguno de estos métodos trabajan o funcionan por un largo periodo.

¿Cuanto tiene que sufrir para tocar fondo? No muy lejos para algunos. Más lejos, para otros. La buena noticia es que por fin hemos admitido nuestro problema y que se ha convertido en algo ingobernable y ya no puedo con él. Tenemos un lugar a donde ir y un programa que nos llevará a salir lejos de ese fango, de comer compulsivamente.

Los doce pasos de Tragones Anónimos (TA) son iguales a los doce pasos de Alcohólicos Anónimos sustituyendo la palabra comida por el alcohol. Se considera el comer compulsivamente como una enfermedad similar al alcoholismo o a la adicción a las drogas y los doce pasos como el método mas efectivo para la recuperación .La gordura es una consecuencia o signo de nuestra enfermedad, aunque también es posible ser comedor compulsivo y no ser gordo, muchos de nosotros venimos porque no nos gusta como nos vemos, hemos tratado todas las dietas una y otra vez y siempre con los mismos resultados, con poco o casi nada de éxito. Nuestras vidas se convierten día a día más caóticas e infelices, y sentimos y creemos que debe de haber un camino que nos lleve fuera de esto.

¡¡Si lo hay!!

Pero para poder recuperarnos debemos admitir que estamos enfermos, puede ser que hayas negado este hecho durante mucho tiempo, tu problema con la comida. ¿Comes a solas cuando comes golosinas que tienes almacenadas y escondidas?, ¿En alguna ocasión has terminado de cenar, te has dirigido al refrigerador o a la tienda de la esquina y te has comido el equivalente a varias cenas?.

Admitir que somos impotentes sobre la comida es muy difícil para la mayoría de nosotros. Aparentemente lo que nuestros instintos parecen exigir es mas poder de cualquier índole, no menos. Y la comida es la nutrición física.

Parece ser una parte tan importante y necesaria de nuestra existencia ¿Cómo es posible que algo tan básico y esencial nos lleve al caos? La comida no es problema, sin embargo hay algo mal dentro de nosotros desde el momento que no podemos dejar de comer una vez que empezamos. El primer paso para la recuperación dentro de nosotros nos compromete a reconocer y admitir que somos incapaces de controlar nuestro comportamiento cuando se trata de comer y de alimento. Entonces admitimos que el desorden causado por nuestra manera de comer compulsivamente ya ha afectado otros niveles de mi vida, haciéndolas generalmente incontrolables. ¿Cómo puedes controlar tu vida si no sabes en que momento te derrota tu próxima parranda?

Aceptación con valor

Es una condición personal muy distinta el hecho de saber intelectualmente que tienes un problema con la comida y el aceptar el hecho de un nivel emocional de que eres impotente para controlarte al comer. Para la mayoría de nosotros el nivel de aceptación con valor del hecho de que somos impotentes, llega después de fracaso tras fracaso, de tratar de probarnos que podemos controlarnos, lograrlo y convertirnos en normales.

¿Por qué no podemos comer como las demás personas? Una botanita por aquí otra por allá. Medio pedacito de pastel, unas pocas papitas. Moderación. Seguramente lo lograríamos si tratáramos lo suficiente. Así que lo tratamos de hacer de nuevo. Y de nuevo y nada. Y cada vez caemos de cara y empezamos a comer en forma inadecuada.

La recuperación comienza cuando admitimos y nos declaramos en quiebra. Hasta que hacemos esto estamos preparados para aceptar la clase de honestidad rigurosa que el programa de TA nos pide, cuando estamos negando nuestra enfermedad, sobre la cual no tenemos ningún control. El mismo control que no puedes contrarrestar si tuviésemos diabetes o viruela. No estamos dispuestos a aceptar la abstinencia de comer compulsivamente y trabajar con los doce pasos.

La abstinencia no es fácil ni tampoco los doce pasos. Pero hasta ahora esto ha sido lo más comprobado y exitoso en contrarrestar la enfermedad y la base que provee una nueva vida productiva y feliz.

Si has tratado suficientes métodos para dejar de comer compulsivamente, puedes estar ya listo para estar de acuerdo con aquellos de nosotros que hemos encontrado verdadero el hecho de que no hay otra manera mas fácil y suave. En un nivel de aceptación con valor, quiere decir el rendirse al sentimiento de impotencia. “Me rindo, aviento la toalla, me doy”. Había pensado hasta ahora que podía hacer cualquier cosa que me propongo, pero este problema me tiene derrotado. Si se trata de poner mi esfuerzo, puedo resignarme al hecho de que moriré de gordo y que probablemente llegue a pesar 160 Kg. y morir de muerte prematura. El ego por fin se doblega ante la fuerza de los poderes sin control.

¿Y qué con la fuerza de voluntad?

¿Todavía no estás convencido de que eres impotente ante la comida? TA te sugiere que salgas y vayas a un restaurante y trates de comer en forma controlada tu comida favorita. ¿Puedes comer poquito y controlarte? ¿Puedes comer un plato de nieve, guardar el resto en el refrigerador y dejarlo ahí? o regresas y te terminas lo que quedó, sigues buscando en el refrigerador y probablemente terminas con una papa cocida fría. ¿O puré de papas?

¡Ah, pero mañana será distinto! ¿Cierto? Mañana, o mejor el próximo Lunes, empezarás la dieta de nuevo y no la romperás. Nada de nieve, nada de fuerza de voluntad. Algunos de nosotros podemos conservarnos a dieta durante un periodo de tiempo, pero si somos comedores compulsivos nos damos cuenta que esos periodos de tiempo cada vez se convierten en más y más cortos a medida que la enfermedad avanza. El periodo de las dietas varía a una semana, un día, una mañana y después atracarnos cada hora.

La fuerza de voluntad es buena en cuanto a lo que es. Pero para el comedor compulsivo no funciona así, la obsesión que estamos tratando de controlar no es racional, así que no se pude controlar como algo racional.

¿Que tal si cambiamos las circunstancias?

“Si mi mamá no me hubiera sobrealimentado cuando era un bebé, no estaría programada para comer en exceso”, ” Si alguien me hubiera amado lo suficiente no tendría necesidad de toda esa comida extra”, “Si no hubiera tanto problema y no estuviera tan tenso y molesto todo el tiempo, comería menos”. “A lo mejor sí me cambio de ciudad perdería peso”. “Si me consigo otro trabajo, otra mujer, un divorcio o mas dinero… Si nada… A lo mejor si…”

Es muy tentador el pensar que podemos curar el comer compulsivamente al cambiar nuestro medio ambiente y alterar las circunstancias que no nos gustan.

Pensamos que podríamos dejar de comer demasiado si de alguna manera pudiéramos hacernos felices. La felicidad nos causa e! comer en exceso, así lo creemos. Realmente es a la inversa. El comer en exceso nos hace infelices cualquiera que sean las causas externas.

¿Pensabas que pudieras dejar de comer excesivamente cuando te graduaras de secundaria y te quitaras de encima toda presión? ¿Cuándo por fin encontraras trabajo? ¿Cuando te casaras? ¿Y te sorprendiste cuando el mismo patrón se repitió en cada nueva situación? Puede ser que no estuvieras tan sorprendido, pero probablemente te hundiste más en la desesperanza.

Cuando tratamos de culpar a las demás personas de nuestras miserias y de las situaciones que nos rodean, estamos francamente tratando de manipularlas para producir el medio ambiente perfecto. En el proceso frecuentemente empeoramos en lugar de mejorar. Y seguimos comiendo en exceso. Suponte que decides a que es tu trabajo aburrido lo que te hace pensar en la comida y comer todo el tiempo y que encuentras un empleo que aparentemente va a ser más interesante. Sin embargo el esfuerzo de concentración de tu nuevo trabajo y la compulsión progresiva de que estás tan controlado no te permite darle la suficiente atención al trabajo y vives en un constante temor de que te despidan.

O probablemente puedas controlar tus exigencias del trabajo pero te aplicas atracones todas las noches al llegar a casa. Así es que decides que es el lugar donde vives el que necesita un cambio o a lo mejor tu compañero.

Aun cuando nos fuera posible subrayar una razón exacta de nuestro comer compulsivamente, muy probablemente sería que se trataría es algo que, dadas las circunstancias, es imposible cambiar. Entonces ¿Que haces? A través del programa de TA aprendemos que, frecuentemente, no podemos cambiar las condiciones externas, pero podemos cambiarnos a nosotros mismos internamente.

¿Impotente sobre las personas, lugares y cosas?

También con el admitir que somos impotentes con la comida, la mayoría de nosotros hemos llegado a la conclusión que también somos impotentes con relación a las personas, lugares y cosas. Hemos tratado de manipularlos de acuerdo a nuestros deseos, pero no hemos triunfado. El tratar de controlar la vida me ha mantenido tenso, temeroso, frustrado y frecuentemente furioso. ¡Qué alivio al admitir que no podemos controlar nuestras propias vidas! Entonces estamos disponibles para dejar caer la extenuante carga de tratar de hacer que todas las cosas vayan de la manera que queramos que sean. El tratar de hacer esto es como tratar de empujar el agua cuesta arriba. ¡Es un gran alivio dejar de tratar!

Cuando tomamos el paso uno dejamos de cansarnos de nuestros esfuerzos inútiles. Admitimos que estamos en las garras de las fuerzas que están fuera de nuestro control, en primer lugar la obsesión por la comida y en segundo término las vicisitudes de la vida. Las cosas caerán por su peso, las personas cercanas a nosotros demandarán sus derechos para comportarse como individuos y lo que otros hagan puede ser exactamente lo opuesto de lo que nosotros recomendaríamos.

El vive y deja vivir” es lo que nos liberara de la larga carrera, pero frecuentemente es la tarea más difícil de realizar. Algunos de nosotros tenemos que ser derrotados al mínimo antes de estar dispuestos a permitirnos relajarnos en nuestro infructuoso, mental y emocional deseo de controlar las circunstancias externas. El paso numero uno, con frecuencia, no se da hasta que el tragón se ha derrotado una y otra vez, no únicamente por la comida sino por la vida también.

Impotente cada día

La mayoría de nosotros no hacemos el paso número uno de una vez por todas. Es algo que hacemos repetidamente, frecuentemente en una base diaria. Dado que el negar y la autodecepción son parte de nuestra enfermedad, podemos olvidar fácilmente que somos tragones. Esto es extremadamente peligroso.

No aceptamos la idea de que somos diferentes a las demás personas. ¿Por qué no podemos comer todo? Los amigos y familiares bien intencionados pueden contribuir a esta auto-decepción. “No te hace daño comer este pedacito de paste”, Si no eres gordo, ¿Cómo puedes ser tragón?”, “lo has hecho tan bien que mereces un premio”.

¿La vida es tan corta para privarse del “placer”? la vida será mas corta si nos matamos con la comida y hay muy poco placer en las crudas de los atracones; un tragón es diferente en cuanto lo que tenemos que recordar diariamente.

¿Cómo podemos llegar a este estado? Es irrelevante, no somos personas “malas” somos adictos a comer en exceso especialmente cierto tipo de alimentos, de la misma manera que un alcohólico es adicto al alcohol, no podemos comer espontáneamente por impulso, porque una vez que empezamos no sabemos cuando lograremos detenernos. No hay necesidad de juzgarnos o sentirnos culpables, esta es una enfermedad tal como el alcoholismo y la diabetes.

Paradójicamente, el control que vamos adquiriendo a través del programa se nos va dando a medida que dejamos de tratar de controlar nuestra obsesión por la comida y la obsesión por controlar nuestras vidas debemos dejar que las dos se vayan. A través de nuestra debilidad adquirimos fuerza. Entre mas pensamos que lo podemos lograr por nosotros mismos a base de fuerza de voluntad, nuestra experiencia nos dice que continuamos fallando diariamente.

Cuantos días te has levantado en la mañana  llena de determinación de hacer la dieta perfecta ese día.

¿Cuántas veces lo has logrado? Si eres como la mayoría de nosotros, si los días de las dietas maravillosas son cada día menores y menores y los atracones crecen y crecen.

Entonces ¿Por qué nos rebelamos a tomar el primer paso y admitir que está fuera de nuestro control? La mayoría de nosotros crecimos creyendo que estamos en posibilidades de controlar la situación, nuestros problemas y de poder controlar nuestras vidas independientemente. El no hacerlo seria una muestra de debilidad de nuestra parte.

Al admitir que somos impotentes de controlarlo o controlar cualesquier cosa, esta fuera de toda realidad. Aparte el derrotarnos requiere de admitir la idea de que las cosas no serán a nuestra manera. A mi manera como la canción, es como el tragón quiere descubrir una nueva receta mágica que me permita comer lo que yo quiera, cuanto yo quiera y aun así perder peso.

Todos los días nosotros los comedores compulsivos debemos recordar que nuestros antiguos hábitos no funcionaron, que somos impotentes ante la comida, nuestro apetito y nuestro habito de comer en exceso.

¿No hay otra manera?

Hay algo mas que la abstinencia y los doce pasos que tu pienses que pueden funcionar mejor para ti. ¿Un club de ejercicios? ¿Hipnosis? ¿Comer una vez al día? ¿purgarte? ¿Una nueva dieta? Si todavía piensas que hay una manera mas fácil, menos difícil, lo mas probable es que no estés preparado para empezar los pasos o en disponibilidad de vivir sin los alimentos con los que te atracas.

La mayoría de nosotros venimos a Tragones Anónimos como el último recurso cuando todo ha fallado. Para quien utiliza el alimento como un tranquilizante para amortiguar el dolor de vivir, la idea de la abstinencia es aterradora; un número específico de alimentos planeados (usualmente 3) al día con nada entre comidas y sin alimentos para atracarnos puede parecer imposible, probablemente ninguno de nosotros estamos en disposición de considerar la abstinencia si no fuera por el hecho de que todo lo que hemos intentado tarde que temprano nos ha fallado para resolver nuestro problema de comer inadecuadamente. Cuando hemos agotado todos los métodos para controlar el comer compulsivamente llegamos a estar lo suficientemente desesperados para concedernos el derrotarnos.

Algunos de nosotros nos podemos identificar con las historias de otros tragones cuya enfermedad ha progresado más que la nuestra: Un repentino destello puede mostrarnos que nos estamos dirigiendo a nuestra propia enfermedad que no hemos podido contrarrestar: Reconocemos similitudes, nuestro comportamiento el cual se describe en un estado tempranero en la enfermedad de otro y dirás por la gracia de Dios ahí voy yo. Puede ser que tengas 10 libras de sobre peso y nada de sobre peso y aun así ser comedor compulsivo.

Esconderte para comer, preocupación por la comida y los atracones periódicos seguidos de remordimiento, son los signos de que un problema se esta desencadenando. Que si no se trata, inevitablemente empeorará, no mejorará.

Destrucción lenta

“Ok” dirás “Si como mucho. Tengo un closet lleno de ropa en todas las tallas, y casi todo es demasiado chico. Pero no estoy lastimando ni dañando a nadie, no estoy haciendo nada malo. Si quiero cavar mi tumba, eso es mi negocio” Hay peores cosas que podría hacer, ciertamente hay maneras mas rápidas de matarte.

¿Y qué con las consecuencias de tu enfermedad con la gente que te rodea? ¿De qué humor te encuentras cuando te has estado atracando por un par de horas y tu hijo te pide ayuda con la tarea? ¿Qué le dices a tu novio que te invita a cenar acabándote de comer una caja de galletas? ¿Cuántas veces has buscado pleito a tu marido, esposa, porque te sentías mal contigo mismo? Él o ella quieren terminar la relación porque te pasas la noche comiendo y viendo televisión.

¿Estas viviendo tu vida como tu quieres vivirla? ¿0 ésta compulsión por comer en exceso es motivo de tu destrucción? Tu destrucción espiritual, emocional así como física ¿Cuánto entusiasmo y energía tienes? Para un comedor compulsivo que continua comiendo en exceso, la respuesta es cada vez menos y menos.

¿Borracho de comida?

¿Necesitas comida extra de la misma manera que un alcohólico necesita de un trago? ¿Entre comida o inmediatamente después de haber cenado? ¿Es éste deseo incontrolable? El deseo que te lleva a seguir comiendo mucho después de las necesidades legítimas que tiene tu cuerpo de nutrición.

A pesar de que parezca extraño. Es posible emborracharse de comida. Se dan casos de tragones que se desmayan después de un atracón, especialmente después de haber ingerido grandes cantidades de azúcar refinada. Emborracharse con alimentos produce una carga de energía seguida de estupor y después de cruda. Después de una parranda el sueño se ve interrumpido. Indigestión, sudoración y una mente acelerada es un fenómeno común. Te despiertas a la mañana siguiente sintiendo como que te dieron un marrazo en la cabeza, difícilmente puedes levantarte durante todo el día.

Mientras estás atracado, estás fuera de la realidad y del resto del mundo. Después de atracarte no tienes mucho que dar a las personas, tú trabajo o dedicarle atención a cualquier actividad que normalmente sería agradable. Comer en exceso nos quita la energía.

Un tragón se puede emborrachar noche tras noche y día tras día, como el alcohólico, el tragón se ve envuelto de una lucha inútil de satisfacción. Consumir más y más, él o ella nunca llegan a esa mágica saciedad. No importa que tanta comida haya ingerido, la insatisfacción continúa invadiendo al que la busca. Siempre deseando encontrarla en la próxima mordida.

Un programa de dar de por vida.

Para alguien que ya ha experimentado el caos y la ansiedad que lleva el comer inadecuadamente, la habilidad de tomar tres alimentos diariamente es un cambio milagroso.

Atracarse lleva tiempo y energía. Hay el tiempo y la atención que dedica el estar pensando qué,  cuándo, dónde, cuánto comeré o dejaré de comer. También el tiempo que dedicas a procurar la comida y consumirla. Y el tiempo que dedicas a la recuperación del exceso en el que has caído.

En la medida que ésta actividad aumenta va dejando fuera todos los demás intereses y preocupaciones. La vida puede, eventualmente, convertirse en un círculo vicioso de tragar y remordimiento, con casi nada de tiempo o energía disponible para nada.

Practicar el paso uno es el inicio de una nueva vida. Seguido con honestidad, el programa de TA nos promete fe y entusiasmo en lugar de la desesperación.

Una transformación que se está llevando a cabo con la gente día a día. Puedes ir a las juntas en todo el país, a los servicios foráneos y encontrar vidas cambiadas tanto interiormente como exteriormente. El programa funciona si trabajas con él, si te dejas guiar.

Paso a paso crecemos cuando estamos dispuestos a reconocer la necesidad que tenemos de ayuda y entonces estar abierto hacia los nuevos caminos de pensamiento y actuación. No hay fallas en el programa únicamente éxitos lentos. Admitir que somos impotentes nos prepara para este cambio. Nuestro cambio de una negación a una de derrota. “Si, soy un enfermo“. Y soy impotente sobre la lucha contra la enfermedad y el hecho de que la padecemos. Esta actitud de rendición es un prerequisito para la recuperación De acuerdo al gran libro de alcohólicos anónimos el orgullo, el temor y nuestro egocentrismo son nuestros propios enemigos. El ego se debe rendir si queremos recuperarnos.

La derrota crecerá y nos dará frutos a medida que continuamos a través de los doce pasos. Por medio de la abstinencia dejamos de utilizar la comida en exceso como una manera de tratar de ayudar a resolver o evitar los problemas de la vida. Lenta pero segura la confusión se ve reemplazada por el orden y la paz interna.

Donde antes estábamos llenos de temor, nos convertimos en confiables y productivos. Nuestra debilidad y la admisión de la derrota total nos dan fuerza.

Honestidad

Un programa que requiere de una honestidad rigurosa, suena prohibitiva, Probablemente nadie está dispuesto a comprometerse a la abstinencia y a los doce pasos solo que sea el último recurso, como el único camino para liberarse de la obsesión con la comida y el comer.

La honestidad es el cimiento de la recuperación. Empezamos a ser honestos con nosotros mismos cuando admitimos que tenemos un problema con la comida, ¿Cuántos de nosotros culpamos de nuestra obesidad a un metabolismo que falla o a las glándulas? “No se porque no bajo de peso si casi no como” “Casi no como cuando nadie me ve”.

Si es un comedor de closet tienes mucha compañía. Atracarte en privado es parte de la enfermedad si nadie nos ve comer entonces no cuenta, hacemos trampa con las dietas, con nuestro plan de alimentación y también podemos estar engañándonos en otras áreas de nuestra vida. Ciertamente, nos estamos engañando, en nuestra salud y felicidad, por no decir nada del auto respeto y la paz mental.

Al principio somos honestos sobre el hecho de que somos enfermos, algunos de nosotros podemos recordar que comíamos a escondidas cuando éramos niños y negar que lo hacíamos cuando se nos enfrentada con la evidencia. Podemos haber culpado de la desaparición de la comida a alguien mas, probablemente, pero si no hay mas personas.

No nos gusta admitir debilidad y especialmente a nosotros mismos nos es difícil enfrentar la verdad. El correr en sentido opuesto puede ser una respuesta condicionada. ¿Qué tan seguido tratas de escapar de la dolorosa realidad o lo que aparenta ser una realidad aburridora, al comer algo que tiene en la mano? Algunos de nosotros hemos utilizado el alcohol y las drogas junto con el exceso de comida para tratar de contrarrestar el inevitable dolor de vivir.

En la larga carrera, ser deshonesto y tratar de escapar duele más que afrontar la verdad. Entre más evitemos la realidad, mas temores tenemos. El empujar el dolor con una montaña de comida no cura ese dolor ni hace que se vaya. No importa lo que tomemos para drogarnos, terminamos con un problema adicional. Los efectos dañinos del abuso a grandes cantidades de calorías innecesarias pueden producir un efecto sedante por un momento tanto física como emocionalmente. Pero una apreciación honesta nos revela el daño que se esta causando al cuerpo, emociones y de espíritu. Es muy difícil pensar bien después de un atracón. La belleza del programa de los doce pasos es que nos provee de un sistema de apoyo para ayudarnos a ser honestos. Aprendemos de la honestidad de uno al otro. Es mucho mas fácil admitir y afrontar el comer compulsivamente en un grupo de personas que están haciendo la misma cosa y que comparten su experiencia, fuerza y esperanza. Antes de entrar en el programa, nosotros sentimos que éramos las únicas personas en el mundo que hacíamos estas locuras con la comida y nuestra desolación nos producía mas sufrimiento.

Aparte del paso uno, la honestidad es la base de los once pasos siguientes. No podemos trabajar en el programa y evadirnos por mucho tiempo. Ahora, no entres en pánico. La verdad de nosotros mismos nos llega en etapas graduales en la medida que estemos preparados para aceptarlo. No tenemos que afrontarlo de golpe –ni podríamos–, cada uno tenemos un patrón interno individual de crecimiento que va desenvolviéndose a medida que caminamos.

Algunas veces es doloroso enfrentar la verdad en lugar de escapar hacia la comida. En algunas ocasiones nos debe doler para poder recuperar. A la larga, es la verdad la que nos libera de la compulsión y de la ansiedad.

El punto clave

Mas que enfrentar nuestra impotencia sobre personas, lugares, situaciones y la vida en general, tratamos de alcanzar un algo que pensamos nos daría mas poder o algo que nos hiciera sentir poderosos temporalmente, o cuando menos, menos impotentes. Entonces nos convertimos en dependientes de ese algo, podemos ser dependientes del alcohol, otras drogas, relaciones perjudiciales, una variedad de muletas que eventualmente retrasan nuestro progreso en lugar de ayudarnos. Algunos de nosotros nos convertimos en dependientes de la comida en exceso.

Un punto clave de la vida de un tragón viene con el darse cuenta de que uno tiene una enfermedad fatal y que sin ayuda, él o ella serán controlados por el progreso de esta enfermedad que se defiende constantemente. La necesidad de más y más comida para evadir el dolor emocional y escapar de los problemas nos han puesto en el lugar de un adicto. Una vez que reconocemos la importancia de nuestra enfermedad, entonces estamos dispuestos a darle toda nuestra atención y los medios para contrarrestarlos.

Cuando estamos convencidos emocionalmente así como intelectualmente de que nuestras vidas dependen de la recuperación del comer compulsivamente estamos en disposición de llegar a cualquier medida para recuperarnos. El programa de TA nos manda la línea de salvación. Dejarnos guiar quiere decir: ir a las juntas, conseguir un padrino, hacer el plan de alimentación, aprender a mantenernos en abstinencia, trabajar los pasos y mantenerme en contacto con el grupo.

En algunas ocasiones nuestros horarios se tienen que reajustar y cambiar algunas o muchas actividades, algunas veces revaluar las relaciones. Aprendemos como evitar situaciones que nos meten en problemas. Estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para poder mantenernos en abstinencia y trabajar el programa. En donde la vida parecía muy complicada, la nueva vida es frecuentemente mucho más sencilla. Darle prioridad a los requerimientos de recuperación nos ayuda a sortear todo lo demás.

Nuestras vidas y actividades ya no se verán controladas por el deseo de más y más comida. Vamos a aprender como funcionar productiva y felizmente sin escondernos en el refrigerador. Los doce pasos nos guiarán a ir dejando esas dependencias dañinas y realizarnos de acuerdo a un patrón interno de crecimiento positivo. Demasiado bueno para ser real, podemos pensar, esto hasta que tengamos el tiempo suficiente en el programa para ver con nuestros propios ojos la evidencia de un cambio de vida.

Escucharemos historias de como la desesperación y la ansiedad gradualmente se convierte en fe y confianza. Veremos personas viviendo en cuerpos con nuevas miras emocionales y mentales que vayan de acuerdo.

Un paso a la vez un día a la vez. Nos convertimos en nuevas personas no por fuerza de voluntad o por alterar el medio ambiente sino al ir admitiendo que nuestros caminos no funcionaron y que necesitamos ayuda. Las manos vacías son necesarias para poder recibir los regalos del programa.

 

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